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RENAMON, LA ESCLAVA SEXUAL

Si, no es el nombre más original del mundo.
Nuevamente publico este fic, luego de que hubiera cerrado después de que me fuera imposible actualizarlo.

Aclarando nuevamente de hablo: Después de a Renamon en muchas imágenes Yiff y Hentai se me ocurrió hacer este fic, hablando de la vida que una Renamon obligada a trabajar como esclava sexual. Es el primer fic de este estilo que hago, por lo que espero que me den consejos para mejorar.

________________________________________

CAPITULO 1, UNA TRISTE NOCHE.

La noche ya había caído, era el momento de empezar mi jornada de trabajo, aunque hubiera deseado que mi trabajo fuera algo completamente distinto a lo que ahora hago.

Me asome por mi venta para observar el mundo exterior, un enorme bosque que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Puede ver a varios digimons salir del bosque y venir en dirección hacia este lugar, aunque eso era lo que menos me interesaba, solo me interesaba ver el exterior, y como Renamon que soy, mi vida estaba en el exterior, correr, saltar y pelear.
A pesar de ser de noche, podía ver claramente el bosque, las montañas que se veían tan cerca aunque en realidad estuvieran muy lejos de ese lugar, un enorme cielo, adornado con cientos… no, con miles de estrellas y una gran y hermosa luna. Eso era tal vez lo que me atraía más, la luna. Al verla, sentía una gran felicidad, una sensación que no haba sentido en mucho tiempo.
Como me hubiera gustado salir de ese lugar, ir a la cima de una colina y recostarme en el césped, para poder admirar aquel hermoso paisaje y sentirme… sentirme libre.

Pero cuando toque mi ventana, sentí aquellos barrotes de acero que me hicieron volver a la realidad.

Antes hubiera podido romper esos barrotes sin ninguna dificultad, pero al pasar mis garras por mi cuello pude recordar por qué hace casi un mes no lo había hecho. Un collar de acero, sujeto a una cadena la cual estaba sujeta al suelo y que tenía la habilidad única de anular todos mis poderes. Esa cadena era la que me mantenía encerrada en un pequeño cuarto de apenas un metro cincuenta, de paredes grises y húmedas. En la pared del lado derecho había un televisor sobre un pequeño escritorio y una silla de madera, pero honestamente consideraba que ese tipo de cosas eran realmente innecesarias. En la pared de la izquierda había una cama de colchón duro, con una única almohada y una única sabana de color blanco. Y en la pared que se encontraba detrás de mí, había una puerta de acero con una rendija en la parte inferior, diseñada para que no pudiera abrirse por dentro, solo por fuera.
Esa habitación era realmente deprimente y yo era realmente una prisionera dentro de ella.
No quería seguir viéndola, preferí volver a dirigir mi vista hacía la ventana para poder admirar nuevamente el pasaje nocturno y la hermosa luna que seguía en el cielo, como si me observara. Mientras la observaba, comenzaba a sonreír, al mismo tiempo que buenos y felices recuerdos venían a mi mente.
Hubiera deseado continuar observándola, pero entonces escuche la puerta abrirse detrás de mí. Sabía lo que significaba y aunque no lo quisiera, debía hacerlo.

Le di la espalda a la ventana y mantuve mi vista en el suelo por unos segundos hasta que la puerta volvió a cerrarse. Al cerrarse, alce un poco la mirada para ver quienes habían entrado.

Eran dos Leomon, uno de ellos un poco más musculoso, de pelaje más oscuro y una cicatriz en el ojo izquierdo, lo que me hizo pensar que debía tratarse de un bandido o algún soldado retirado. Ellos me miraban de arriba abajo con ojos llenos de deseo mezclado con maldad y sonriendo de una forma perversa. Ya me hacia una idea de lo que me esperaba.

-Creo que hiciste una buena elección hermano- dijo uno de los Leomon, acercándose por detrás hacia mi –se ve en muy buena forma- y sin previo aviso, llevo una de sus manos a mis nalgas para apretarla con mucha fuerza.
Estaba apretándome muy fuerte y enterrando sus uñas en mi piel, no pude evitar soldar un alarido de dolor, pero eso lejos de detenerlo lo hizo apretarme con mas fuerzas. De haber podido, ya lo habría matado, pero mientras tuviera ese collar en mi cuello, no había nada que pudiera hacer.
Después de unos minutos, me soltó la nalga y pude sentirme más aliviada, al menos hasta que vi a donde se dirigían sus manos.
Levanto mi collar de pelo y dejo expuestos mis senos. No perdió el tiempo en llevar sus manos hacia ellos para aprisionarlos en sus garras y jugar con ellos.
Gemía de dolor, esa parte de mi cuerpo era sensible y no me gustaba que la tocaran, pero solo podía quejarme en mi mente, ya que no tenía libertad de hacerlo de viva voz.

El Leomon se veía muy entretenido con mis senos, masajeándolos con mucha impaciencia y energía, y como si eso no fuera suficiente, se acercó a mi cuello y comenzó a lamerlo y saborearlo como si fuera un trozo de carne. Era una sensación de lo más desagradable, podía sentir su saliva en mi pelo y sus manos apretándome con más fuerza. Quería gritar, decirle que me dolía y que se detuviera, pero no serviría de nada y lo único que conseguiría seria alentarlo más. La forma como el Leomon movía mis senos era dolorosa, pero eso no era lo peor.

Mis pezones se habían puesto duros y el verlos así pareció excitar más al león que comenzó a apretarlos con fuerza, causándome más dolor y haciéndome gemir más.

-Que tetas tan grandes tienes- Decía el Leomon, sin dejar de apretarlas ni un solo momento –y son tan suaves, se sienten muy bien tocarlas ¿Qué pasara si las aprieto más?-

No dudo en averiguar la respuesta a su pregunta. Hundió sus garras en mis pobres senos y los movió con todavía más fuerza, mientras su asquerosa lengua recorría mi cuello de un lado a otro. No podía hacer nada, solo gritar de dolor y esperar que esa tortura acabara ya, que ese tipo se cansara de mis senos y se fuera, pero no iba a pasar, y todo porque otra parte de mi cuerpo empezaba a reaccionar.

Podía sentir un intenso calor en mi entrepierna y la humedad correr por mis piernas. Quería acabar rápido pero mi cuerpo no me estaba ayudando en nada.

Apreté las piernas lo más que pude, esperando simular la humedad y que no se dieran cuenta. Desgraciadamente para mí, los Leomon eran conocidos por tener un excelente sentido del olfato, y el Leomon mas grande, que solo había permanecido de espectador de su compañero, se dio cuenta de mi condición y no iba a desaprovecharla.

-mira esto amigo, está muy mojada- dijo el otro Leomon, pasando su mano por mi entrepierna y frotando esa zona –no es más que una puta después de todo-

Entonces, el Leomon introdujo sus dedos en mi interior, causándome tal vez el peor dolor de todos, los movía de adentro hacia afuera con demasiada fuerza, lastimándome aun mas y haciendo que me mojara mas y gimiera, pero no de placer sino de dolor.
Los desgraciados parecían divertirse y disfrutar mucho conmigo, uno con mis senos y mi cuello, y el otro con sus dedos en mi vagina; pero yo no estaba disfrutando para nada eso, me lastimaban y lo peor es que no tenía la fuerza como para oponerme a todos eso malos tratos.

El Leomon finalmente quito sus dedos de mi entre pierna. Me sentí un poco calmada, aunque humillada al ver como él me mostraba sus dedos llenos de mis fluidos y se reía mientras los limpiaba con su lengua, repugnante.

-Te gusto ¿verdad?- me pregunto sonriendo como un estúpido. Obvio que mi respuesta era que no, pero nada bueno tendría diciéndolo –pues esto te gustara mas-

Antes de que pudiera pensar siquiera en lo que iba hacer, el Leomon me levanto y abrió mis piernas, dejando mi húmeda intimidad expuesta para que hiciera lo que quisiera. Acerco su cara y comenzó a lamerme y luego introdujo su lengua dentro de mí, haciéndome gemir como una loca y haciendo que mi cuerpo empezara a moverse sin control. El otro Leomon siguió apretando mis senos, que curiosamente, hasta para mi, se sentían más grandes de lo que realmente eran.

La temperatura de la habitación aumentaba cada vez más y mas, empezaba a ser insoportable, pero los Leomons seguían en lo suyo y yo no podía hacer nada para detenerlos.
No pude soportarlo más, la manera en que ese Leomon oscuro me lamia llevo mi cuerpo al límite y termine corriéndome sin quererlo. Cuando esto sucedía, era cuando me sentía como una verdadera puta, y era cuando me sentía más triste.
Hubiera querido que todo terminara así, pero sabía que apenas era el comienzo.

-Muy bien zorrita, ya que te hice un favor, es justo que tú me hagas lo mismo- dijo el Leomon responsable de que me corriera, se había puesto de pie y casi al mismo tiempo el otro Leomon soltó por fin mis senos y me sentó en el suelo, sin ser para nada cuidadoso.

El otro se acercó más a mí y comenzó a quitarse los pantalones, dejando expuesto un enorme pene que acercaba cada vez más a mi cara. Se me hacia asqueroso y no quería verlo. Cerré mis ojos y voltee a ver hacia otro lado, pero eso no pareció gustarle nada a Leomon.
Me dio una fuerte bofetada y antes de que reaccionara, el tomo mi rostro e introdujo su miembro en mi boca.

-¿Qué estas esperando puta? Empieza a chupar- me dijo, mostrándose de nuevo molesto y listo a darme otra bofetada si no obedecía.

Tener esa cosa en mi boca, no solo como se sentía sino el sabor que sentía en mis labios. Era realmente asqueroso pero debía hacerlo si no quería que me mataran a golpes. Apreté con fuerza los labios sobre el pene y dentro de mi boca, empecé a lamer la punta de este con la punta de mi lengua. Ahora el Leomon parecía más tranquilo satisfecho, pero con una simple mirada me hizo saber que no era suficiente.

Empecé a enrollar mi lengua alrededor del miembro y comencé a mover mi cabeza de adelante hacia atrás, haciendo que saliera y entrara cada vez. Pude notar que mientras hacía esto, el Leomon apretaba sus puños y gemía un poco, aunque no me gustaba lo que hacía, a él sí, y al menos así no volvería a pegarme.

Estaba haciéndolo bien, creo que demasiado bien porque hice que ese Leomon quisiera que siguiera mamándosela, pero ahora a su modo. Me sujeto con fuerza las orejas, impidiendo que pudiera moverme más ahora era él quien se movía de atrás adelante, metiendo y sacando su pene de mi boca, pero lo hacía con toda la fuerza que tenía y a una gran velocidad. Mientras más me embestía, podía sentir sus fluidos empezar a salir de a poco de su punta, inundando mi boca con el sabor más horrible que hubiera probado en mi vida. Era desagradable, pero debía seguir mamándosela con todo el ánimo posible, no por gusto, pero si para salvar mi pellejo. Se sentía más grande y dura, sentía que no me cavia en la boca y que en cualquier momento estallaría.
Ya era bastante malo para mí hacer eso, pero al parecer otro digimon no pensaba lo mismo.

El otro Leomon ahora quería probar mi vagina, pero no de la misma manera en que su compañero lo había hecho. Él también se había quitado los pantalones dejando ver otro asqueroso pene, duro y listo para trabajar. Tomo mis nalgas para sostenerse e introdujo su miembro de un solo movimiento y con mucha fuerza, causándome mucho dolor, solo que ahora no podía gritar.
Ambos de daban por delante y por detrás con todo lo que tenían y no les importaba si me lastimaban o si yo lo disfrutaba, cosa que no hacía, a ellos solo les importaba sentir placer. Cada vez me envestían con más fuerza y más rápido, sin detenerse ni un solo instante, apretando más nalgas y mis orejas con cada vez más fuerza.

Después de casi diez minutos de castigo, ambos llegaron al límite y se corrieron casi al mismo tiempo en mi vagina y mi boca, llenándome en ambos extremos de su asqueroso semen. Mi boca queda chorreando aquella blanca y pegajosa sustancia que no tenía ni siquiera un buen sabor, y a pesar de todo el bastardo aun seguía envistiéndome, como si no hubiera tenido suficiente con eso. Y atrás era exactamente lo mismo, el Leomon me había llenado de sus fluidos, que habían salido como una botella de champan recién destapada, dándome con fuerza y aun así el seguía envistiéndome.

Casi después de cinco minutos y luego de una última descarga de esperma, finalmente sacaron sus penes y yo pude caer al suelo, humillada, agotada, sudando y cubierta de semen.
Parecía que al fin mi tortura había acabado, pero estaba equivocada. El Leomon oscuro me levanto y me puso sobre el otro Leomon que se había acostado boca arriba. Cuando estuve en posición, el Leomon me introdujo nuevamente su miembro, pero esta vez me lo metió por el culo.
Esa era sin duda la parte de mi cuerpo que estaba menos experimentada en estas cosas, sentía muy apretado y mientras más entraba el miembro, mas me lastimaba y gritaba como toda una loca.
Ahora si estaba dispuesta a decir lo que pensaba, no me importaba si me mataban a golpes, aunque ellos no me dieron la oportunidad de hacerlo. El Leomon que estaba debajo de mí volvió a apoderarse de mis senos, apretándolos con más fuerza y masajeándolos con más entusiasmo que la primera vez. Su compañero también estaba listo para divertirse, abriendo mis piernas y metiendo su pene en mi vagina.

Ambos me envestían con todo lo que tenían, no me daba tiempo de descansar, sus penes entraban tan rápido con tanta fuerza que apenas y podía resistirlo, estaba en mi límite y ellos también, pero parecían dispuestos a disfrutarme el mayor tiempo que fuera posible. Fueron cinco o diez minutos de salvajes envestidas en mis dos agujeros con dos duros penes que en cualquier momento estallarían de placer.

Finalmente los dos leones no lo resistieron más, y yo tampoco, ambos se corrieron con gran fuerza dentro de mí y yo también acabe corriéndome, quedando llena de esperma en mis dos agujeros.
Creí que eso sería todo, pero los Leomons querían una última cosa. Ambos se pusieron de pie y me hicieron sentar en el suelo, solo para poder meter sus miembros en mi boca. Nunca me había gustado tener un miembro en mi boca ¿pero dos? Apenas y me cabían, y ambos querían que se las mamara al mismo tiempo. No tenia opción, tuve que usar mi lengua y mis labios al doble para este trabajo. Ambos no tardaron nada en correrse en mi boca y dejarla llena de su asqueroso semen, el cual ellos me obligaron a tragarme, era asqueroso.
Ya no podía mas, estaba exhausta e incapaz de seguir. Con las pocas fuerzas que me quedaban, me acosté en mi cama y me quede ahí, esperando que ahora si todo hubiera terminado.

Por suerte para mi, ellos parecían también haber llegado a su límite. Volvieron a ponerse los pantalones y se fueron.
Cuando se fueron, pude hacer lo que había estado esperando hacer desde que había iniciado hasta que termino, empecé a llorar. Me sentía como una puta, usada solo para complacer, sin que importara que el ser abusada una y otra vez, cada día, por los digimons machos que venían cada día.
Se supone que el sexo debe ser algo maravilloso, debe estar lleno de amor y debe disfrutarse, pero lo que yo había ahí no era nada de eso. No era más que una puta a la cual todos podían venir a usar para satisfacer sus deseos, sin importarles que mientras más haga esto, mientras más tiempo pasó en este lugar, más miserable me siento.

Extraño mi vida anterior a esto, mi hogar, a los pequeños bebes que cuidaba cuando mas estaba dispuesto a hacerlo y a quienes veía como si fueran mis hijos.

Todas las noches miro por mi ventana y lloro, preguntándome una y otra vez… ¿Por qué termine así?

En ese momento, volví a escuchar la puerta abrirse, y eso solo significaba una cosa, que mi pesadilla empezaba otra vez.
Sería una larga noche. Una larga… y triste noche.


Continuara…
________________________________________

Como dije, el primer fic de este estilo que hago. Aun así espero que me dejen Reviews para corregir cualquier error que pueda tener. Básicamente es hablar desde el punto de vista de Renamon y que me hace pensar:
“a ella la usamos mucho para el sexo, pero ¿a ella le gusta?”
Espero que quienes lo leyeron la primera vez regresen


Me gusta Black Lux, wolf-silver, Poliou, *- TAY -*, AnubiX le(s) gusta este mensaje
Pedobear wolf-silver Dio un Pedobear


Última edición por Gabriel_TheWolfKing; 22/01/2014 a las 13:34
Gabriel_TheWolfKing esta offline  
14/06/2012, 02:29
Citar #1

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Avatar de Neko_kun
Registrado: 16 dic, 11 Posts: 127  Hombre  Colombia Enviar un mensaje privado a Neko_kun
lamentando no poder escribir
 
esto no lo havias posteado antes aqui, o solo lo estoy confundiendo con el de fanfics.net?
Neko_kun esta offline  
15/06/2012, 03:11
Citar #2
 
Avatar de Poliou
Registrado: 09 mar, 11 Posts: 506 Edad: 20 Hombre  Espana Enviar un mensaje privado a Poliou
Pense que no podria ser mas feliz hasta que llegaste tu
 
 Escrito por Danny_NKVer Mensaje
esto no lo havias posteado antes aqui, o solo lo estoy confundiendo con el de fanfics.net?
si, pero por inactividad se cerró
Poliou esta offline  
15/06/2012, 07:18
Citar #3
 
Avatar de Dark-Nexus
Registrado: 04 feb, 12 Posts: 258 Edad: 15 Hombre  Argentina Enviar un mensaje privado a Dark-Nexus
Yo quiero creer que ella vendra de la oscuridad, con su amor eterno y me salvara
 
es verdad @Poliu tiene razon lo abian cerrado por no actualizar antes de 2 meses



SAYONARA o motto kimi ni hayaku
ieta nara konna ni...

sashita toge no itami mo uso mo
kizukanai FURI dekita no ni

sotto mune ni hibiku zankyou
ayamete shimaeba
raku ni nareru no?

kimi ga te ni ireta mono
boku ga nakushita mono
fukaku shizunde kieteku
yurameki no naka e

Dark-Nexus esta offline  
15/06/2012, 23:47
Citar #4
 
Avatar de Gabriel_TheWolfKing
Registrado: 26 jul, 09 Posts: 497  Hombre  Colombia Enviar un mensaje privado a Gabriel_TheWolfKing
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CAPITULO 2, MI HOGAR

Una nueva noche había llegado, y con ella una nueva jornada de tortura para mí. Después de lo que los dos Leomons me habían hecho, esperaba que no volviera repetirse, que esa noche pudiera admirar el paisaje nocturno que existía fuera de aquel cuarto donde estaba encerrada. Las montañas, el bosque y a algunos de los digimons que siempre salían. Algunos eran jóvenes buscando simplemente pasear o jugar, o más grandes, con algún plan en mente o simplemente disfrutando la noche.

Bien decían que en un bosque como ese, en una noche de luna llena era el momento perfecto para que los amantes salieran y expresaran su amor. Quisiera tener esa oportunidad algún día, tener a alguien que verdaderamente me quisiera y que yo también quisiera.

Pero debía ser realista. Yo jamás podría tener esa oportunidad, y tampoco podía descansar en la noche para seguir observando el mundo exterior, y menos con el digimon que en ese momento había entrado a mi cuarto y venido a buscar mis servicios.
Era curioso, pero por un momento extrañe a los dos leones cuando vi de qué digimon se trataba. Era un Kyukimon, quizá uno de los digimons más raros de ver por aquellos lugares. Me asuste mucho al verlo, tenía casi el doble de mi tamaño, un pelaje rosa con una cabellera y una cola azul, unos brazos y piernas que se veían bastante musculosas, dos enormes cuchillas salían de sus brazos y que parecía ya haber usado antes para eliminar a muchos otros digimons. Su apariencia en si era aterradora, pero lo que realmente me asusto de él fue su mirada y su sonrisa, se veía como un verdadero demente. Eso me tenía paralizada y temiendo por mi vida, él pareció darse cuenta de mi estado, del temor que recorría mi cuerpo, y al parecer… le gustaba verme así.

-No debes asustarte, te aseguro que lo que haremos te gustara- me dijo con un tono pervertido y sonriendo de la misma manera.

No me había dado cuenta en el momento en el que entro, pero ahora que lo miraba mejor, puede ver que su pene ya estaba listo para la acción. Me sorprendí mucho cuando lo vi, era casi del largo de mi brazo y del mismo grosor, y aun así estaba firme como una piedra. Sentí mucho asco de solo pensar que eso podría entrar en mi boca o en mi cuerpo.
No podía disimularlo y cerré los ojos, caminando hacia atrás, tratando de alejarme todo lo que me fuera posible. Pero antes de que me diera cuenta, pude sentir que algo rozaba mi cuello. No sabía de qué se trataba, pero se sentía frio y duro, y cuando pude ver de qué se trataba, sentí que me moría en vida. Era una de las cuchillas de Kyukimon, la había puesto para tenerme inmóvil, y luego llevo la otra hasta el mismo lugar, formando una tijera alrededor de mi cuello. Un movimiento en falso y terminaría decapitada.

Estaba helada del miedo, sin saber qué hacer. Empecé a mover mis manos con impaciencia, esperando que hubiera un espacio para poder escapar de una segura muerte, pero mis manos sintieron la pared demasiado cerca, pude apoyar mi espalda sobre ella y darme cuenta de que ya no tenía salida, estaba completamente acorralada.

-¿Sientes miedo?- me pregunto el estúpido aun sonriendo. Yo no podía dejar de temblar, y pelo se había erizado por el miedo y la expresión de mi rostro no me ayudaba demasiado a disimularlo –Si lo sientes. Pero eso es bueno, porque no hay nada más excitante que una puta con miedo-

Esas palabras me cayeron como un balde de agua fría, y sabia que marcaban el comenzó. Tenía dos espadas en mi cuello, una pared detrás mío y a un digimon bastante aterrador en frente. No había nada que pudiera hacer, solo cerré los ojos y espere lo peor.
Kyukimon no perdió el tiempo y con un rápido movimiento, introdujo su miembro en mi vagina. Me sorprendí mucho al sentirlo ahí, era tan grande y duro que solo sentí la punta entrar. Era terrible y humillante, pero fue peor cuando el desgraciado no quiso detenerse ahí. Kyukimon siguió empujando su enorme pene dentro de mí, como si realmente quisiera que entrara completamente. Mientras más se introducía, no solo me sentía más miserable, sino que podía sentir como si me desgarra por dentro. El dolor era terrible, me hacía temblar y sentía que en un momento ya no sería decapitada sino que sería partida en dos.
Trate de contener un grito de dolor y esperaba que el digimon rosado dejara de introducir su pene, pero el continuaba decidió a que este entrara. Cada vez entraba mas y mas, y el horrible dolor que sentía, no solo en mi vagina, sino mis entrañas se hacía todavía más grande. No podía moverme y no podía hacer nada, solo gritar.

-¡deténgase, por favor deténgase!- gritaba con todas las fuerzas que tenia, mientras sentía como el miembro seguía entrando y me mataba en vida.

Finalmente, el miembro había entrado por completo, pero el castigo por el que había pasado mi cuerpo aun podía sentirlo, y lo seguiría sintiendo. Kyukimon comenzó a sacar su pene, solo para volver a meterlo y empezar a envestirme. La fuerza de cada envestida era enorme, y cada vez la velocidad de estas aumentada, haciendo que mi cuerpo temblara todavía más y más. Podía sentir como una parte de mis fluidos salían de mi cuerpo y cubrían el enorme miembro, haciendo que el digimon bestia incrementara la fuerza de sus envestidas, y por estar apoyada contra una pared, podía sentir cada envestida como un fuerte el golpe en el estomago que me dejaba sin aire.

Para mí era suficiente tener esa monstruosidad en mi cuerpo, pero para él no parecía suficiente. Apoyo su cabeza sobre mi pecho, escarbando por entre mi collar de pelo hasta encontrar lo que buscaba. Ya ahí, empezó a lamer mis pechos y a mordisquear mis pezones.
Fueron casi veinte minutos de lo mismo, y veinte minutos en lo que realmente creí que iba a morir. Finalmente Kyukimon no resistió más y se corrió dentro de mí. La presión de su corrida y la cantidad de semen que salía de este digimon era impresionante, y por impresionante quiero decir repulsivo. Sentía mi cuerpo llenarse de esa asquerosa sustancia blanca en cada rincón de mi cuerpo, haciéndome sentir como una puta.

Después de esto, Kyukimon retiro sus cuchillas de mi cuello. Ahora podía sentirme libre y tranquila de que no moriría a causa de esas cuchillas, pero no estaba en condiciones para poder alejarme de ese digimon. Mi cuerpo todavía temblaba y generaba movimientos involuntarios, no sentía mis piernas ni mis brazos, tampoco podía sostenerme en pie demasiado tiempo, termine cayendo al suelo, quedando sentada y apoyada contra la pared. No podía continuar, me sentía muerta, pero como era costumbre en los desgraciados que siempre venían a verme, siempre querían mas, yo no podía hacer nada para evitarlo, menos ahora que apenas y podía moverme.

Me aterre al ver que a pesar de la monstruosa corrida que Kyukimon había tenido en mi interior, su miembro seguía tan duro y firme como había sido al principio, no podía creerlo y no me imaginaba lo que seguiría.
El digimon bestia tomo mi cabeza y el apoyo contra la pared y metió su pene en mi boca. Esto era realmente más asqueroso y apenas si entraba la punta de este en mi boca, pero a Kyukimon no parecía realmente importarle eso. Al igual que había hecho con mi pobre vagina, comenzó a envestirme sin piedad, con toda la fuerza que tenia y a una gran velocidad. Sentía la inmunda piel de ese enorme miembro en mis labios y mis dientes, asiéndome sentir que de un momento a otro acabaría arrancándomelos todos. Las brutales envestidas de Kyukimon no duraron demasiado, había llegado al límite una vez más y nuevamente se corrió con una fuerza y liberando una cantidad tan grande de semen que no parecía ser verdad.
Los fluidos de Kyukimon llenaron mi boca por completo, haciéndome que me tragara una gran parte y comenzara a ahogarme.

Después de esto Kyukimon parecía haber terminado conmigo, porque después de haberse corrido, saco su aparentemente inagotable pene de mi boca y se fue, pareciendo bastante orgulloso de haberme dejado hache casi pedazos. Al irse, pude escupir el asqueroso semen que todavía quedaba en mi boca. El sabor era acido y terrible, peor que el de los Leomons. Ahora sentía como si mi mandíbula estuviera rota porque no me sentía capaz de cerrarla y al intentarlo, sentía un gran dolor por lo que debía tenerla abierta.
Mire mis piernas y de mi entrepierna todavía salía una gran cantidad de semen, formando un pequeño charco blanco debajo de mi. Era una imagen realmente lamentable, tenia semen en mi boca y mi vagina, mi cuerpo se sentía desecho y yo me sentía mas desdichada, humillada y triste de lo que había estado nunca. Nunca había estado un digimon tan salvaje y la experiencia no había sido para nada agradable.

Después una media hora, puede sentirme un poco mejor, ya siendo capaz de mover y limpiarme la porquería que me quedaba encima. Sin embargo, aun estaba demasiado débil como para ponerme nuevamente de pie, y comencé a arrastrarme hasta llegar al escritorio. Una vez ahí, encendí el televisor y me deje caer al suelo, ya sin fuerzas. Esperaba encontrar algún programa interesante, principalmente algo divertido, que me hiciera olvidar el mal momento que había tenido esa noche y en todas las noches anteriores.
Cuando el aparato encendió, no apareció lo que espere encontrar y de hecho, solo apareció lo que quería olvidar, en lo que no quería pensar, en sexo.
Resultaba ser que aquel aparato estaba conectado a las cámaras de vigilancia de cada habitación. Así es, yo no era la única prisionera, solo era una de muchos digimons que vivían en una gran casa, todas hembras y encerradas contra su voluntad, en cuartos exactamente iguales a la mía y cada una de ellas poseía un collar similar al mío, anulando sus poderes y haciéndolas tan débiles como un digimon recién nacido, incluso más.

Si que fui una idiota al encender ese televisor creyendo que encontraría algo diferente, supongo que ni siquiera estaba pensando, pero no tenia las fuerzas como para levantarme y apagarlo otra vez. Podía ver las cámaras de las otras catorce habitaciones, y en todas ellas sufriendo las mismas humillaciones, violaciones y maltratos por los que yo había pasado.
Una de ellas estaba sentada sobre su cama, era una Witchmon. Una bruja digimon, con fama de ser poderosa y temida, ahora era débil y era humillada por un DinoHyumon y un Cyberdramon. La ropa de esta digimon había sido arrancada con fuerza, dejando sus enormes senos y su entrepierna al descubierto, solo tenía sus guantes, sus botas y su sombrero. Ambos digimons estaban a lado y lado de ella, jalándola del pelo y metiendo sus dos penes en su boca, al mismo tiempo y con gran fuerza. Ya comenzaban a liberar su horrible semen y este comenzaba a escurrir por entre sus labios. En sus ojos podía ver que a ella tampoco le gustaba lo que hacía, pero no podía hacer nada para evitarlo.

Después de unos minutos, ambos llegaron al límite y sacaron sus miembros de la boca de Witchmon para llenar su rostro de semen. Witchmon se veía triste, pero sabía que ese era solo el comienzo para ella.
En otras dos habitaciones había una Angewomon y una Ladydevimon. Cada una en su respectiva habitación, pero ambas pasando por el mismo castigo. Cada una estaba con cinco digimons, Angewomon con un Grizzlimon penetrando con la furia de un demonio su vagina y otro debajo de ella penetrando su culo de la misma manera. Un Astamon, con su traje abierto y obligando a mamar su asqueroso pene, y dos Agumons a cada lado, obligándola a masturbarlos. Ladydevimon por su parte, tenía a cinco Cerberusmon, y todos haciendo lo mismo que los digimons que estaban con Angewomon.

Las digimon ángel y demonio pasaban por el mismo sufrimiento. Ambas detestaban lo que hacían y se podía notar que lo que más deseaban era detenerse. Podía ver como algunas lágrimas brotaban de sus ojos, pero al parecer no afectaba para nada a sus violadores que parecías dispuestos a no detenerse. De hecho, las penetraban con más fuerza, lastimándolas todavía más y haciendo que su humillación fuera todavía peor.
Ella parecían no poder resistir mas, pero ellos estaban dispuestos a disfrutarlas el mayor tiempo posible.
En otras dos habitaciones había una Kazemon y una Ranamon. Cada una de ellas estaba con un solo digimon, ambos eran Dobermons y ambos las penetraban por atrás como verdaderas bestias, con mucha fuerza y velocidad, haciéndolas gritar, pero aquellos gritos no los detenían, simplemente los alentaban mas a continuar con sus embestidas, acomodándose en la espalda de las digimon para mayor comodidad de ellos, pero no de ellas.
Ambas les pedían que se detuvieran pero ellos no les hacían caso. Al cabo de unos minutos, los dos perros se corrieron dentro de ellas, aunque igual siguieron embistiéndolas una y otra vez.
En otras cuatro habitaciones mas, había una digimon planta en cada una. Una Rosemon, una Lilymon, una Lilamon y una Lotusmon. Las cuatro eran hermosas, tenían cuerpos envidiables y un encanto incomparable. Pero todas esas cualidades las habían hecho victimas de cinco HoneyBeemon cada una.
Las cuatro, a pesar de encontrarse en habitaciones separadas, ellas pasaban por el mismo castigo y ese era tener que manejar los cinco miembros, pequeños en grosor, pero exageradamente largos de esos digimons incesto, entrando en su cuerpo y cubriéndolas de sus asquerosos fluidos, mientras estos les quitaban la ropa para poder disfrutar cada centímetro de sus esculturales cuerpos. Ellas también lloraban y esperaban que todo acabara pronto.
En otra habitación, una hermosa gata también era una pobre víctima del abuso de esos digimons. Se trataba de una Bastemon y no la estaba pasando para nada bien. Sus atacantes eran dos Lobomons. Un penetrando su vagina con tanta fuerza y furia como si se tratara de una enemiga, mientras que el otro la tenía levantada y penetrada por detrás. La forma en que esos digimons la estaban violando era terrible, ella gritaba, gemía y lloraba, pidiendo que la dejaran, pero ellos no la escuchaban, solo les interesaba sentir placer.
En otras tres habitaciones se encontraban encerradas una Gatomon, una Biyomon y una Lunamon. Ellas eran tal vez las quienes más tristeza me daba, porque eran jóvenes y tenían mucho por que vivir, no debían encontrarse en un lugar como ese. Ellas solo estaban con un macho cada una, pero ese digimon las estaba destrozando sin ninguna compasión. Biyomon estaba con un Terriermon, que a pesar de su inocente apariencia, penetraba su culo sin importarle que así la estuviera lastimarte, incluso haciéndola sangrar, eso solo lo hizo penetrarla con más fuerza.
Gatomon se encontraba con un Gaomon. Este penetraba la vagina de la pobre gatita como si no tuviera otra que hacer, corriéndose dentro de ella unas tres vez, pero aun con ganas de continuar. Finalmente, Lunamon se encontraba con un Gabumon, quien con fuertes golpes y palabras hirientes, la forzaba mamar su enorme miembro, que no tardo demasiado en descargar todo su contenido dentro de la boca de la pobre chica.

La ultima habitación. La digimon que se encontraba ahí era mi mejor amiga. Era una Flamedramon.
A diferencia de las otras digimons, ella estaba sola, pero estaba acostada en el suelo, con sus senos y su vagina expuesta, cubierta de pies a cabeza de semen y respirando con dificultad. Al parecer ella ya había sido terriblemente abusada por varios machos y ahora se encontraba en un mal estado, sin poder levantarse y llorando, humillada y avergonzada de encontrarse así.
Al cabo una hora, uno a uno, todos los digimon terminaron con su trabajo y dejaron a las chicas solas, igual que Flamedramon y yo, cansadas y cubiertas de fluidos. Una vez estuvieron solas, todas hicieron lo mismo que yo hacía cada noche. Lloraban desconsoladas y tristes.

Yo me sentía triste de vivir eso mismo una y otra vez cada noche, desde ya hacía dos meses. Pero él ver a todas aquellas digimons igual que yo, cada noche eran violadas cruelmente cada noche por digimons machos egoístas y crueles, que lo único que les interesaba era sentir placer. Seguro nadie se daba cuenta de lo triste que estas chicas sufrían. Se sentían tan humillas y tan tristes, verlas así realmente me quebraba el alma.
Ellas se preguntaban lo mismo que me preguntaba yo cada noche ¿Por qué termine así?

Me preguntaba muchas veces ¿Por qué las habían traído aquí? Cuando ellas seguramente tenían una vida, familia, amigos, posiblemente amores, obligaciones y trabajos, en fin, toda una vida que ellas jamás hubieran cambiado por una vida tan terrible como la que llevaban ahora.
Después una media hora, y sin que ninguna de nosotras se hubiera recuperado aun, un nuevo grupos había llegado, todos entrando de a grupos de a tres a nuestras habitaciones, listos para divertirse con nosotras.
Ya sabíamos que la noche para nosotras no había terminado, nuestros terribles castigos y malos tratos apenas empezaban.

Acababa de amanecer pero yo aun no podía levantarme. El castigo por el cual había pasado la noche anterior todavía lo podía sentir en mi cuerpo. Las piernas y los brazos aun me dolían un poco. Afortunadamente ya podía cerrar la boca, pero estaba demasiado cansada y no quería despertara. Prefería mil veces seguir durmiendo, estando en un sueño en el que yo no me encontraba en ese lugar, sino en… en mi hogar.
Mientras más tiempo pasaba en ese lugar, mas extrañaba el hogar del que ahora estaba tan lejos.

(Comienzo del Flashback)

Recordaba que hacía solo un año, mi hogar era una pequeña casa que se encontraba sobre una colina. Era la casa donde había crecido, criada por mi madre, una grande y poderosa Kyubimon y en la que mi abuela y mi bisabuela también habían vivido, para desarrollar sus poderes espirituales, y de esa manera, pudieran evolucionar a sus formas perfeccionadas, Taomon para poder empezar un viaje alrededor del digimundo, utilizando estos poderes espirituales para enfrentar a digimons oscuros que hacían uso de la magia negra, las ilusiones y las maldiciones, las cuales ningún otro digimon podía confrontar, siendo esta una obligación que venía desde tiempos ancestrales y que se trasmitía de generación en generación.

En ese lugar solo habíamos vivido nostras dos, totalmente alejadas de cualquier otro digimon, y concentradas en nuestro deber de dominar esos místicos poderes. Por ese mismo año, mi madre había logrado dominar aquellos místicos poderes y convertirse en una Taomon, por lo que dejo su hogar para emprender el viaje que sus antepasadas habían hecho también.
Yo me había quedado sola y tenía el deber de dominar mis poderes espirituales. Pero a diferencia de mi madre, mi abuela y mis demás antepasadas, yo no tenía un gran interés por aprender a usar esos poderes.

No era que yo no respetara la tradición que desde hacía mucho tiempo mi familia tenía, y tampoco era que yo no deseara ayudar a los demás. Pero el hecho de vivir sola tanto tiempo únicamente para incrementar mis poderes no era una idea que no me agradaba, ya que me gustaba más ser libre, jugar afuera y tener amigos, pero apenas y tuve la oportunidad de vivir eso cuando era más pequeña, por que cuando evolucione a Renamon, mi vida se limito a entrenar y a estar en mi casa todo el día, y aun cuando mi mamá se fue, ya estaba demasiado acostumbrada a estar dentro de mi casa y así hubiera sido durante toda mi vida, hasta que un día encontré algo que la cambio para siempre.

Cerca de mi casa, una mañana, me pareció ver algo que pasaba caminando. Era pequeño y no podía ver con claridad que era y decidí acercarme un poco sin saber de se trataba. Cuando me acerca más lo vi, era un pequeño DemiVeemon. Se vía muy cansado, jadeando e incapaz de mantenerse en pie por demasiado tiempo, además de estar mojado, lo que dé inmediatamente me hizo pensar que había estado en el rio que estaba cerca de ahí. Se veía muy mal, no imaginaba que podía ser lo que le había sucedido, pero no podía dejarlo ahí.

Lo tome entre mis brazos a mi casa, ahí lo cure y protegí. Cuando estuvo más recuperado, solo me dijo que se había caído al rio accidentalmente cuando estaba con su hermana escapando de un digimon que quería atacarlos. Se veía muy triste por estar lejos de su hogar y de su hermana, pero era muy pequeño y estaba muy débil como para estar solo y lo invite a quedarse conmigo en mi casa mientras se recuperaba, yo después lo ayudaría encontrarse con su hermana.

El tiempo que permanecimos juntos nos unió mucho. DemiVeemon antes siempre se veía triste, pero poco a poco su ánimo empezó a mejorar, se veía más alegre y siempre jugábamos juntos. Yo por mi lado, ya no me sentía tan sola como antes lo estaba antes, lo veía como si fuera un pequeño hijo y pronto, otros digimons se unirán a ellos.

Poco a poco, junto a mi pequeño compañero DemiVeemon, encontramos a un Tokomon abandonado y que estaba siendo atacado por unos Demidevimon. Los ahuyente y rápidamente acogí al pequeño a mi cuidado.
Desde ese día, empecé a cuidar a todos los digimons bebes que encontraba o que eran abandonados, haciendo de mi casa un hogar para todos ellos. Deje de lado la tradición de entrenar mis poderes espirituales y me dedique a cuidar a estos digimons que tanto lo necesitaban.

Durante ese año fui muy feliz y "mis pequeños" también lo fueron. Algunos se fueron, como DemiVeemon y Tokomon, que habían evolucionado y tomado la decisión de buscar cada uno a su familia perdida. Fue difícil dejarlos ir, pero sabía que debía hacerlo, siempre los recordaría y sé que ellos también lo harían.

Sin embargo, todo lo que había conseguido, lo que había hecho, fue arrebatado en un solo instante. Un Digitamamon había aparecido en mi casa pidiéndome ayuda, diciéndome que había encontrado a muchos digimons heridos y que el solo no podía atenderlos, y yo accedí muy amablemente a ayudarlo.
¡Dios, que estúpida fui al hacerlo!

Cuando menos lo espere, este me había inyectado algo en el brazo, dejándome completamente dormida.
En un momento estaba en mi hogar con mis pequeños, y en el otro estaba encerrada, con un collar que había anulado mis poderes y sujeto a una cadena. Pronto me daría cuenta de que había muchas como yo y que estábamos en esa casa, dirigida por aquel mismo Digitamamon.
Nuestro objetivo en esa casa era, en palabras del desgraciado huevo con patas, damas de compañía para hombres a quienes les hacía falta el cariño de una mujer. Creo que era una forma elegante de decir lo que realmente éramos y somos, "Prostitutas".
Desde ese momento, la vida que había tenido desapareció, y una vida de violaciones, maltratos y tristeza empezaba.

(Fin del Flashback)

Recordar eso ultimo me hizo despertar completamente, sintiendo un gran odio hacia aquel digimon que a base de un engaño me había terminado trayendo a ese lugar y había arruinado mi vida.
Pero también recordaba a los pequeños bebes que cuidaba, a los que según ellos, yo les había salvado la vida, pero en realidad… ellos habían salvado la mía, haciéndola más feliz de lo que era. Todos aquellos eran buenos recuerdos, pero ya se encontraban en mi pasado y no había manera de hacer que volvieran. Lo más seguro era que los demás bebes se habrían cuidado por sí mismos y ya no esperaban a mi regreso.

Una campana comenzó a sonar, las puertas se abrieron y las cadenas se abrieron, pero aun tenía mi collar puesto. Era una señal que ya todos conocíamos, significaba que ya era la hora de desayunar. Vi por la puerta a todas mis compañeras salir de sus habitaciones, las cuales estaban todas, unas frente a otras, en un pequeño y largo corredor, y yendo en camino hacia el comedor de esa casa. Sin embargo, yo no me sentía con ánimos de ir a comer, solo me quede sentada en mi cama, aun recordando todo ese pasado.
Me sentía triste otra vez y estaba muy distraída, tanto que no me había dado cuenta que alguien había entrado a mi habitación y se había sentado a mi lado.

-Buenos días dormilona- dijo quien había entrado, colocándome el brazo sobre mi hombro.
Voltee a ver de quien se trataba y me sorprendí un poco al ver a Flamedramon.
-ahh buenos días Flamedramon- le dije, todavía un poco sorprendida de verla junto a mí.
-Vamos, mejor vamos a desayunar antes de que nos dejen sin nada- dijo ella, tomándome del brazo y sacándome de la habitación, pero yo la detuve bruscamente y eso la sorprendió un poco -¿Qué ocurre?-
-Nada, es solo… que no tengo ganas de desayunar- le respondí, entrando a mi cuarto otra vez y sentándome en la cama.
Por un momento pensé que ella se iría y me dejaría sola, pero no lo hizo. En vez de eso, entro a la habitación y se quedo conmigo.
-Todavía piensas en tus pequeños ¿verdad?- me dijo ella con una sonrisa, había sido la única a quien le había comentado eso. De hecho, era la única con quien había hablado y desde el principio había sido muy amable conmigo –estoy segura que ellos están bien-
-¿realmente lo crees?- le pregunte, no muy convencida.
-no solo creo en eso, querida amiga, sino que también creo que serás libre y volverás a verlos-

Me impresionaba escucharla tan optimista y alegre. Apenas anoche se veía muy triste por haber sido violada, y no imaginaba cuantas veces antes había pasado por esos terribles abusos, ya que por lo que había escuchado, ella llevaba más tiempo que yo.
Ella jamás perdía su ánimo.

-Recuerda esto Renamon- continuo –por mas triste que sea la vida, y por más dura que sea, nunca debes perder la esperanza de que todo mejorara.

Siempre mira a la vida con una linda sonrisa, porque al final ella te sonreirá también. Es una frase mi padre repetía mucho cuando era pequeña-
No cabía duda, Flamedramon siempre sabia como animarme. A pesar de tener poco de conocernos, ella siempre me entregaba todo su apoyo y me alegraba cuando estaba más triste, y era por eso que la consideraba mi mejor amiga.

-tienes razón- fue lo único que le dije con una sonrisa y ella también me sonrío.
-entonces vámonos, antes de que las demás chicas no dejen sin nada- me respondió entre risas y ambas salimos en dirección al comedor.

Era cierto que mi vida era muy triste en ese lugar, pero al menos gracias a Flamedramon, aun quedaba un poco de alegría en ella, pero sobre todo, no perdía la esperanza de que un día toda esa pesadilla terminaría y yo, junto a Flamedramon y las demás chicas… seriamos…. Libres.


Continuara…
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Gabriel_TheWolfKing esta offline  
16/06/2012, 01:48
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CAPITULO 3, UN DÍA DE DESCANSO


Mi día había empezado, extrañando mi hogar y mi vida anterior a la pesadilla que estaba viviendo ahora. Había estado triste, pero gracias a las palabras de mi amiga Flamedramon, pude recuperar un poco los ánimos, algo que en un lugar tan miserable es muy importante, ya que con los ánimos de seguir adelante, viene también la fuerza de luchar y seguir, así como la esperanza de que todo un día mejoraría.

Eran cosas que yo ya estaba perdiendo, pero que por algún motivo, Flamedramon no perdía, pese a todo lo malo que le sucedía y a lo triste que podía terminar de una noche de maldito trabajo. Envidiaba eso, pero también deseaba tener la misma fuerza que ella tenía, aunque ella parecía siempre dispuesta a darme un poco de aquella fuerza.

Salimos de mi habitación y nos dirigimos hasta el comedor de aquel lugar.

El comedor, al igual que nuestras habitaciones, tenía paredes de un color gris, igual de húmedas y malgastadas que las de nuestras habitaciones, y ventanas altas con rejas. Lo único bueno del comedor, si es que realmente hubiera algo bueno en ese lugar, era que el comedor era amplio, con un techo alto y muchas ventanas, haciéndolo un lugar iluminado y menos deprimente que nuestras habitaciones, ni os estábamos atadas a cadenas, pero nuestros collares estaban permanentemente en nuestro cuellos, por lo que escapar no era una opción viable.

Había muchas mesas y nos sentamos a esperar el desayuno, que era servido por el único hombre a parte de Digitamamon que trabajaba ahí, un Yashamon. Este digimon parecía ser el cocinero del lugar. Era bastante amable aunque no hablaba mucho, y por lo que me decían sus ojos, no solo a mí sino a todos, él se sentía casi igual a nosotras. Nadie lo abusaba ni nada, pero se sentía un prisionero y sin valor. Pero además, entre algunas de las digimons, corría el rumor de que en las noches, Yashamon era puesto en una habitación similar a las nuestras para ser abusado por digimons hembras que frecuentaban ese lugar. La verdad no sabía si este rumor era cierto, pero él llevaba un collar parecido al nuestro, por lo que podría ser verdad.

Yashamon nos saludo de forma muy gentil y nos sirvió a cada una un plato con nuestro desayuno, el cual consistía en dos panes, unos huevos revueltos y un poco de tocino, acompañado de un vaso de leche, que algunos días podía cambiar a una taza de café, té de hierbas o jugo de frutas. Era poca comida, mas para recuperar nuestras fuerzas después de lo que pasábamos cada noche, y el propio Yashamon se veía triste de que solo nos tocara comer eso, como si quisiera darnos más, pero Digitamamon no daba más comida, y lo que era peor, el comía en una sala aparte del comedor, conectada únicamente por una puerta siempre cerrada y una ventana que permitía verlo, comiendo carne, pan, frutas, queso, vino, y muchas otras cosas como si solo él viviera ahí.

Una vez acaba de servirnos el desayuno, Yashamon saco el suyo, que se limitaba a un termo de agua y un pan. Todas entendíamos el gran esfuerzo que él hacia porque comiéramos bien, por lo que siempre le dábamos las gracias y le regalábamos una sonrisa, y eso siempre parecía alegrar su día un poco.

Todas empezamos a comer, sin mucha prisa para saborear y disfrutar de la comida todo lo posible, sabiendo muy bien que no volveríamos a comer sino hasta el medio día y esa sería nuestra última comida hasta el día siguiente.

Todo estuvo en un incomodo silencio durante el desayuno. Unas comían, pero sus rostros reflejaban una tristeza demasiado marcada que reflejaba el dolor, no solo físico sino emocional de la noche anterior. Otras no podían ni comer porque se la pasaban llorando en silencio, no por la comida, sino por seguir en ese lugar. Las más jóvenes no comían, sino que les regalaban su desayuno a las digimons mayores, con la idea de que ellas debían consumir más comida por ser quienes más se esforzaban, un gesto muy considerado de su parte y las digimons mayores se lo agradecían en verdad.

Por mi lado, yo igual me sentía humillada, triste y aun dolorida de lo que pase la noche anterior, y aunque intentaba no demostrarlo en mi rostro, sabía que eso no era sencillo de hacer. Estuve comiendo sola por un buen rato hasta que Flamedramon llego y Yashamon le sirvió su desayuno.

Ella había tenido que ir al baño. Sin embargo, siempre que ella llegaba, se veía cansada, incluso con una que otra gota de sudor corriendo por su rostro.

Me parecía algo muy extraño y en el tiempo que llevaba en ese lugar siempre me había preguntado que podría ser lo que realmente hacia, pero jamás me había atrevido a preguntarle, en especial porque cuando iba a la mesa donde yo me sentaba, me saludaba sonriendo.

Lo primero que hizo, como siempre, fue buscarme y sentarse a mi lado. A Diferencia de las demás, ella comía muy rápido y siempre con una sonrisa en los labios. A ella no se le notaba ni tristeza ni lagrimas en su rostro, se vía contenta y en ocasiones hacia comentarios como "Hoy el sol brilla más que antes", "me siento muy bien" o "será un buen día para todas", siempre en voz alta y haciendo un escándalo, como si no tuviera idea de donde nos encontrábamos, pero al mismo tiempo, contagiando un poco de esa alegría a todas las demás.

Quería hablar un poco con ella, pero antes ella tuvo que hacer algo más.

Justo al lado de nuestra mesa, estaba Lunamon sentada en otra mesa junto a Ladydevimon. La joven se veía muy mal. Ella había llegado poco después de mí y anoche había tenido su primera o segunda experiencia sexual y haba sido horrible. No solo el hecho de chupar el pene de un digimon, lo que por cierto le había desagradado mucho por lo que se podía ver, era la forma en que la habían maltratado, tanto física como con palabras.

Ella había perdido su inocencia demasiado pronto, no estaba preparada para la realidad que estaba viviendo, no era alguien que debiera estar ahí, pero lo estaba y eso la entristecía mucho. La digimon demonio intentaba consolarla pero le era imposible, porque, aunque ella era mucho mayor, se sentía igual, o peor que ella. Llevaba, según se le había escuchado decir en una ocasión, más de tres años, y había estado con más de doscientos digimons. Un verdadero infierno, y eso la hacía incapaz de decir algo que animara a la pequeña digimon.

Viendo por lo que pasaban las dos chicas, Flamedramon me dejo sola por un momento para acercarse a ella, comenzando con Lunamon.

-Buenos días Lunamon- le dijo la chica de fuego con una sonrisa, pero la pequeña digimon blanca no le hizo demasiado caso ni tampoco le devolvió la sonrisa –hoy es un nuevo día, no deberías estar llorando-

Por un momento pareció que las palabras de Flamedramon se perdieron en el viento, Lunamon siguió sin verla y mantenía su vista por el suelo.

A pesar de la apariencia de la chica, Flamedramon no dejo de sonreírle y se sentó a tu lado.

-Comparado con otros días, este es un muy buen día ¿no te parece?-

-¿Cómo puedes decir esa clase de cosas?- pregunto Ladydevimon enojada, levantándose y golpeando la mesa, lo que hizo que su vaso a medio llenar se cayera, rompiéndose en mil pedazos y llamando la atención de todas nosotras y la de Yashamon -¡mira a nuestro alrededor, míranos a nosotras!- haciendo un gesto con su mano con el que rodeaba todo el comedor, al mismo tiempo que nos señalaba -¡mira esto que tenemos en nuestro cuello!- tomando el collar de que tenia, el mismo que todas teníamos -¡todas nosotras no somos más que prisioneras, siempre seremos lo seremos, no somos más que unas putas y…!- dejo caer sus manos sobre la mesa, dejando caer varias lagrimas de sus ojos –jamás seremos libres. Siempre viviremos aquí, jamás seremos libres. Y… todos siempre habrá más digimons que sean traídas aquí… jóvenes e inocentes- mirando a Lunamon -y siempre sufriremos, siempre sufriremos… y esto jamás terminara, jamás-

Las palabras de Ladydevimon nos caían a todas como un balde de agua helada y lamentablemente eran verdad. Algunas llevaban varios años de maltratos y violaciones en ese lugar. Otras, como yo, solo tenían unos cuantos meses, pero en ese poco tiempo ya sabíamos lo terrible que era la vida en ese lugar, y aunque doliera, ya nos habíamos resignado a salir de ese lugar alguna vez.

Sin embargo…

-jmjmjm, no crees nada de lo que acabas de decir- dijo Flamedramon, aun sonriendo y acercándose un poco más a la demonio, habiendo solo un par de centímetros entre ellas –a pesar de todo lo que dices, no lo dices de verdad, solo lo dijiste porque estas enojada-

-tú no puedes saber cómo siento- respondió a la demonio aun molesta –tu lo único que sabes es sonreír como una tonta y decir cosas estúpidas. Alguien como tú no entiende que vivimos día a día, violadas, maltratadas, solo nos quieren para el sexo– se dejo caer sobre la mesa, llorando y mientras su cuerpo temblaba, recordando uno a uno por todo lo que había pasado este –nos quieren para nada mas, no nos quieren para nada… nadie nos quiere, por tu forma de actuar… tú no puedes saber lo que es eso-

Ladydevimon parecía inconsolable, y después de todo lo que ella había pasado no era para menos. Según ella misma había dicho en alguna ocasión, ella llevaba más de tres años y había estado con un total de setecientos machos, y ninguno de ellos la había tratado con respeto, ni amor, ni nada, solo la habían usado como cualquier objeto. Su enojo y tristeza estaban justificados.

Pero a pesar de saber todo eso, Flamedramon se acerco a ella, cuando debería dejarla sola.

-yo lo sé Ladydevimon, lo sé muy bien- llevando una de sus manos a su entrepierna. Verla hacer eso sorprendió a la digimon oscura un poco, era un gesto como queriendo decir "yo fui violada también". Al mismo tiempo, con su otra mano acariciaba el cabello de la chica demonio.

-entonces… ¿Por qué dices siempre cosas así siempre? No vale la pena que intentes alegrarnos sabiendo bien la verdad de nuestra situación. No tienes por qué engañarnos con palabras alegres y falsas esperanzas, y tampoco intentes engañarte a ti misma, como si nada de lo que hemos pasado hasta ahora no estuviera pasando-

Cuando Ladydevimon dijo eso, el comedor se quedo en silencio. Cuando yo la escuche decir eso, tuve la sensación de que tal vez Flamedramon se sentiría ofendida o triste por las palabras de la chica demonio, y lo único que se me ocurrió fue levantarme de mi lugar y acercarme a mi amiga, creyendo que ella podría necesitar de mi apoyo y además, para evitarle algún problema mayor con Ladydevimon.

Sin embargo, cuando ya estaba muy cerca de acercarme a ella, volvió a sonreír y mantuvo su mirada fija en la chica oscura. Parecía que todas las palabras que Ladydevimon habían quedado en el aire, pero la verdad es que no era así.

-Entiendo todo lo que me has dicho- dijo la dragona azul –y si te eh hecho sentir mal con mis palabras, creo que lo único que puedo hacer por ti es pedirte perdón. Yo entiendo todo lo que estamos pasando, pues yo también lo eh vivido y sé que es una situación terrible y muy dolorosa. La razón porque siempre digo esas cosas optimistas es muy sencilla-

-¿y cuál es?- pregunto Ladydevimon.

-Para que, aunque día a día sigamos viviendo en este mismo infierno, no pierdan el ánimo y la esperanza nunca, porque si llegaran a perderlo, siempre sufrirán, estarán atrapadas y jamás podrán salir adelante. Yo no pierdo las esperanzas en que un día todo mejorara, y tampoco quiero que ustedes las pierdan, y es por eso que siempre digo esas cosas-

Después de que Flamedramon dijo esto, nuevamente el comedor se había quedado en silencio, pero esta vez el ambiente era muy diferente. Todas, incluyéndome se sentían tocadas por las palabras de la chica de fuego algunas lagrimas se escaparon de los ojos de algunas. Todas entendíamos el porqué Flamedramon nos decía siempre esas cosas y la verdad es que le estábamos muy agradecidas.

Durante el resto de la mañana todas seguimos comiendo, tranquilas y disfrutando de nuestro sencillo desayuno y de la compañía de nuestras compañeras. Después de lo que había pasado, ya no tenía preguntas que hacerle a mi amiga, y seguramente todas evitarían sentirse tristes o afectadas por lo que vivían día a día en ese lugar.

Un par de horas después habíamos terminado nuestro desayuno, pero no fue necesario que regresáramos a nuestras habitaciones.

Poco antes de que termináramos de comer, Digitamamon había llamado a Yashamon para decirle algo.

Todas nos sentíamos muy nerviosas por lo que le podría decir al único buen hombre que conocíamos en ese lugar, y cuando regreso con nosotras, las preguntas no se hicieron esperar. Prácticamente estábamos sobre el pobre Yashamon y no lo dejábamos ni respirar.

Poco a poco nos calmamos y lo dejamos hablar.

-Bueno- comenzó a hablar el digimon enmascarado –según Digitamamon me acaba de informar, ha informado que él día de hoy lo tienen libre, por lo que hoy no están obligadas a regresar a sus habitaciones. Eso es todo

Creo que en cuanto dijo eso, todas nos pusimos como locas, porque no dejábamos de gritar y saltar de alegría. Yo que llevaba un mes, sabía que un día libre era algo que me hacía mucha falta. A las que llevaban más tiempo también lo necesitaban y según decían, un día libre era algo poco común, que sucedía un mes de por medio que valía la pena aprovechar.

Todas pensábamos en que haríamos con ese día libre, todas menos una. Poco después de que Yashamon nos dio el comunicado, Flamedramon salió del lugar, diciendo que tenía que ir al baño.

A todas se les hizo algo normal, pero a mí no.

No estaba del todo segura, pero Flamedramon siempre iba al baño de dos a cuatro veces seguidas al baño en un día, y no se me hacia tan necesario que alguien fuera tanto al baño y la verdad es que me comenzaba a preocuparme sobre la razón por la cual iba tanto al baño.

Cuando Flamedramon salió del comedor, me fui tras ella, procurando que no me viera.

No tardo mucho en llegar a uno de los pocos baños que había en ese enorme mansión y encerrarse en el. Yo la había seguido todo el tiempo y afortunadamente no me había visto.

Con cuidado, abrí la puerta del baño, procurando no hacer mucho ruido y asomándome para poder ver lo que hacia Flamedramon. Sé que parece una estupidez, pero cuando se está preocupado se es capaz de hacer cualquier estupidez.

Dentro del baño, Flamadremon se miraba al espejo con una expresión que nunca mostraba con nosotras. Era una expresión que de tristeza, incluso más profunda que la de cualquiera de nosotras y llorando igual que cualquiera de nosotras.

Me sentí mal al verla en ese estado. No tenia que preguntar el porqué de su tristeza, ya que obviamente se debía a que ella sufría igual que cualquiera de nosotros el vivir en ese lugar y los abusos de todos los machos que llegaban a ese lugar. Tal vez incluso ella sufría más que las demás porque ella hacia lo posible por verse fuerte ante ese situación, de manera que el resto de nosotras también lo fuéramos, y eso no era fácil de hacer.

Estuvo en ese mismo estado durante unos diez minutos más hasta que comenzó a calmarse, pero no dejaba de verse al espejo.

Por un momento pensé en irme y dejarla sola para que pudiera pensar y tranquilizarse.

Pero… no lo pude hacer, ella se veía tan triste que no me sentía capaz de irme así como así. Quería entrar y estar con ella, apoyarla y acompañarla de la misma manera en que ella siempre lo hacía conmigo, con las demás chicas, y estuve a punto de hacerlo pero algo me detuvo.

Flamedramon desvió su mirada del espejo para poder fijarla en otra parte, sobre sí misma, más exactamente en sus piernas, al mismo tiempo en que se quitaba sus guardabrazos y dejaba expuestas sus manos, que a diferencia de sus guardabrazos que tenían tres garras, sus manos tenían cinco dedos.

Jamás había visto que Flamedramon se quitara sus guardabrazos, ni siquiera para comer, por lo que no le encontraba razón a que hiciera eso, pero pronto lo vería. Ella abrió un poco las piernas y llevo una de sus manos hasta su vagina. Tomo un poco de aire antes de seguir con el siguiente paso, el cual era dejarse caer de rodillas al suelo y apoyarse contra la pared que se encontraba detrás de ella.

Ya en una posición más "cómoda" pudo empezar con lo que realmente quería hacer. Comenzó a frotar su vagina.

Empezó con suavidad y con movimientos lentos. Pero poco comenzaba a poner más energía en su trabajo, y mientras lo hacía más parecía disfrutarlo. Su rostro de tristeza rápidamente comenzó a cambiar a una llena de placer.

Se veía muy entretenida y parecía que quería disfrutarlo todavía más.

Desde mi posición no podía ver bien lo que hacía, pero estaba segura de que había introducido sus dedos en lo más profundo de su intimidad para conseguir el máximo placer, y parecía que lo estaba logrando. Su cuerpo comenzaba a contorsionarse y a temblar, pero ella no se detenía sino que lo disfrutaba, e incluso sonreía, pero de una forma muy diferente a su sonrisa habitual.

Mientras ella continuaba con eso, se movía con más y mas fuerza, ya no podía contener sus gemidos ni sus gritos, los que por suerte no salían del baño y nadie, con excepción de mí. Eso no sería ningún problema, de no ser porque… mientras más la veía, y más escuchaba esos gemidos de placer, sentía como mi cuerpo comenzaba a estremecerse y a temblar. Sentía como un calor sofocante recorría todo mi cuerpo, cocinándome viva, pero no era un calor incomodo sin placentero.

Dentro del baño, Flamedramon había cambiado su posición, recostándose completamente en el suelo, abriendo todavía más sus piernas para permitirle una mejor entrada a sus dedos, incluso metiendo su mano completamente.

No sé si ella lo hizo inconscientemente o lo hiso intencionalmente, pero en su nueva posición sus piernas apuntaban directamente hacia la puerta, lo que me permitía ver mejor sus juego y me ponía peor de lo que ya estaba.

Mientras su mano entraba y salía, también veía como comenzaba a salir jugos vaginales de su interior, cubriendo su mano y bajando por sus piernas hasta llegar al suelo y formar un charco.

Yo ya estaba demasiado acalorada y el ver eso me hacía sentir mi entrepierna demasiado húmeda. Además de eso, el olor que Flamedramon había estado liberando durante sus juegos llegaba hasta mi nariz, inundándome completamente y volviéndome cada vez más loca.

Ya no lo podía soportar más, estaba demasiado excitada y tenía que hacer algo, y lo único que cruzo por mi mente fue seguir el ejemplo de mi querida amiga. Lleve una de mis garras hasta mi entrepierna y la comenzó a acariciar con cuidado, no sin antes quitarme los guantelete purpuras que siempre llevaba conmigo y que jamás me había quitado, salvo un par de veces en toda mi vida. Comencé suavemente, pero mientras más lo disfrutaba, comenzaba a aumentar la fuerza y la velocidad en esa parte intima de mi cuerpo. Ahora me encontraba en las mismas condiciones que Flamedramon, y aparentemente ninguna de nosotras sería capaz de detenerse.

Por un momento pensé que llegar a sentir más placer sería imposible, pero esa dragona pronto me mostro que aun era posible conseguir un poco más. Usando su mano libre, se subió parte de su armadura del pecho, que parecía bastante flexible, y dejo a la vista sus senos.

Varias de las chicas que estábamos en ese lugar teníamos senos de buen tamaño, o al menos eso era lo que decían los malditos que siempre venían a vernos. Pero los de Flamedramon… Dios… eran casi del doble de tamaño que los de cualquiera de nosotras y era impresionante como los podía disimular con esa armadura. Pero no fue ver sus enormes senos lo que impresiono, sino el ver la forma que los sujetaba con su única mano libre.

Parecían ser suaves y manejables por la forma en que su mano se movía entre uno y otro, apretando también sus pezones que se habían puesto muy firmes, llenándola de aun más placer y haciendo que gimiera y gritara como una hembra en celo.

Verla masajearse de esa manera me excitaba aun más, y deseaba poder estar con ella en ese lugar, para tomar esos senos mis manos y sentir su suavidad. Claro, sabía que eso era algo que no podía hacer, pero si tenía algo que podría masajear de la misma manera.

Usando mi otra mano, levante mi collar de pelo y empecé a jugar con mis propios gemelos, de la misma manera en que lo hacia ella.

La sensación es algo completamente indescriptible, y ahora si estaba seguro que había alcanzado el placer máximo, pero nuevamente mi amiga me demostró que aun era posible obtener un poco más. Movió su cola hasta llevar la punta de esta hasta su vagina, penetrándose con ella misma. Yo trate de hacer lo mismo con mi cola pero lo único que conseguí fue hacerme cosquillas en mi intimidad, aunque era una sensación muy agradable.

Pasaron casi diez minutos, pero para mí fueron una verdadera eternidad, una eternidad en la que el placer y la felicidad me dominaban. Seguía observando a Flamedramon desde la parte de afuera del baño. Sus dedos y su cola entraban y salían mas y mas rápido, y con mas y mas fuerza, haciendo salir de ella cada vez de su jugo de mujer, tomando sus senos como si fueran un amante, todo esto haciéndola gritar como nadie que hubiera escuchado antes y haciéndola sonreír de la manera más hermosa. Yo la imitaba, usaba mis dedos lo mejor que podía y jugaba con mis senos de la misma manera en que ella lo hacía con los suyos.

Tal vez suene extraño, pero por un momento me sentí conectada a ella. Ambas sentíamos el mismo placer, nuestros cuerpos sentían el mismo calor y ambas estábamos empapadas de pies a cabeza de sudor y nuestras piernas estaban inquietas, mientras se cubrían cada vez mas de nuestros jugos vaginales, cubriéndonos del un fuerte y afrodisiaco olor a hembra.

Fue entonces cuando sentí que toda mi realidad desaparecía, ya no estaba en ese prostíbulo, ni el bosque, es más, sentía que ya ni siquiera estaba en este mundo. El placer y la excitación me habían llevado a un paraíso, a un verdadero paraíso de felicidad que solo estaba compartiendo con alguien, con Flamedramon.

Mientras la veía, mas me excitaba y más me adentraba al magnífico mundo, por decirlo de alguna manera, al que ella podía escapar de esa manera. Un lugar en el solo había placer y felicidad, no había abusos, ni dolor, ni tampoco tristeza. Con solo verla me sentía en el cielo y me preguntaba ¿ella me estaría viendo? ¿Se sentiría igual de excitada a mí si me viera? Me gustaba pensar que si.

Esos diez minutos estaban a punto de terminar. Yo ya estaba a punto de llegar al límite y parecía ser que Flamedramon también estaba a punto de terminar. Ella se veía exhausta pero daba todo de sí para disfrutar hasta el último momento, y yo hacia lo posible por seguirle el paso porque deseaba terminar al mismo tiempo que ella.

Finalmente sucedió y ya no fuimos capaces de seguir. Ambas tuvimos nuestro orgasmo al mismo tiempo, ambas gritamos como verdaderas locas y ambas caímos derrotadas al suelo.

Estaba exhausta, como jamás lo había estado en mi vida, pero debía admitir que había tenido la mejor experiencia de toda mi vida. Había ido al cielo y luego regresado a la tierra suavemente. Lo que experimente lo hice por mi cuento, jamás había tenido una sensación así con ninguno de los hombres que habían pasado por mi habitación.

Pero claro, no me merezco todo el crédito, ya que jamás habría podido experimentar esa gran sensación de no ser por ella. Me es difícil describir todo lo que sentí en ese momento con mi amigo, aunque no estuviera junto a ella precisamente. Me gustara haber podido hablar con ella y preguntarle tantas cosas en ese momento, pero por el momento lo único que podía hacer era dormir y recuperarme de la maravilla experiencia que había tenido.

No sé cuánto tiempo estuve dormida, pero cuando volví a abrir los ojos, sentí mi cuerpo completamente recuperada de mis juegos. Aun sentía una magnifica sensación en todo mi cuerpo y esperaba que mi amiga estuviera despierta para poder hablar con ella, pero ya no estaba en el baño.

No lo entendía. Ella debía estar igual de agotada que yo, tal vez mas, y aun así parecía haberse despertado antes que yo y se había ido. No solo eso, al parecer ella también había limpiado todo antes de irse, sus fluidos y también los míos, dejando todo el lugar limpio y sin ninguna evidencia de lo que había sucedido ahí.

Entonces me puse nerviosa por un momento con ese último pensamiento.

Si ella había salido del baño y había limpiado… eso significaba que me había visto. Seguramente me había visto en el suelo, acalorada, sudando y cubierta de jugos vaginales. ¿Qué tal si ella no hubiera sido la única que me vio? ¿Qué tal si alguien más me había visto? Sobre todo ¿Por qué hice todo eso? O ¿Por qué Flamedramon había hecho todo eso, acompañado con el hecho de que también está llorando a solas?

No lo sabía. Eran muchas las dudas que rondaban mi cabeza en ese momento y lo que más deseaba era aclararlas.

Lo único que si sabía es que estando en ese lugar no conseguiría responder a mis interrogantes, por lo que decidí volver a ponerme mis guanteletes y regresar al comedor con el resto de las chicas.

El baño al que Flamedramon había ido se encontraba al otro lado de la mansión y para llegar hasta ahí era necesario cruzar por el pasillo donde se encontraban nuestras habitaciones por lo que era un camino bastante largo el que había hecho para llegar, y el que tendría que hacer para volver.

Comencé a recorrer el pasillo y viendo que todas las puertas estaban abiertas. Estaba totalmente segura de que no encontraría a nadie en sus habitaciones y que todas estarían en el comedor hablando o haciendo cualquier cosa. Sin embargo, me lleve una que otra sorpresa.

Lunamon estaba en su habitación junto Floramon durmiendo. Ellas eran las mas jóvenes, por lo que no era nada extraño que durmieran, y menos juntas ya que se habían hecho buenas amigas, mismo caso que el de las segundas menores, Biyomon y Gatomon. Curiosamente, ellas se encontraban en la habitación de al frente, excepto que estaban despiertas, recostadas sobre la cama. Me asume a la puerta de la habitación con cuidado de que no me vieran, y cuando lo hice… casi no podía creer lo que estaba viendo.

-¡Ooh Biyomon… ooh que bien se siente, sigue así porf… ahhhh!- gemía Gatomon, empapada completamente en sudor, muy sonrojada y excitada también.

La pequeña gatita blanca tenía sus piernas abiertas y el ave rosa tenia la punta de su pico dentro de su vagina, penetrándola poco a poco, llenando a Gatomon de un placer indescriptible, y saboreando el jugo que empezaba a salir de ella, tratando de no dejar escapar una sola gota, como si se tratara de agua y que ella no hubiera bebido en mucho tiempo.

-Eres tan deliciosa Gatomon- dijo Biyomon, sacando su pico de su intimidad y mirándola a los ojos con una mirada que era una mezcla de ternura y lujuria –Tu néctar es todo un manjar para mí. Déjame probar un poco mas- volviendo a meter su pico, ahora más profundo y ahora usando también su lengua para saborear mas de esa parte intima.

No podía ni imaginar lo que era tener algo como el pico de un ave en el interior de una parte que es tan sensible en una mujer, pero con ver el rostro de Gatomon me podía hacer una idea. Ella sonreía y gemía cada vez más, mientras el pico de y la lengua de Biyomon entraban y salían, haciéndola temblar y acalorarse cada vez mas.

-¡Vamos Biyomon, Sigue… continua así por favor!- gritaba la digimon blanca, estando a solo unos cuantos minutos de explotar en placer -¡por favor, dale algo de felicidad a esta gata en celo!-

Biyomon obedecía y aumentaba la velocidad y la fuerza con la que su pico entraba y salía y la intensidad con la que su lengua se movía. No solo Gatomon estaba húmeda y excitada, sino que la propia Biyomon se sentía igual que su amiga, ella estaba muy caliente y húmeda en su entre pierna, por lo que mientras con su cabeza trabajaba con la vagina de Gatomon, llevo una de sus garras hasta su propia intimidad para jugar con ella.

Mientras yo las veía, sentía de nuevo ese maravilloso calor recorriendo mi cuerpo llegando hasta mi entrepierna. Sentía como se humedecía y me pedía a gritos que llevara mis garras hasta ella, pero intente controlarme un poco.

Biyomon incrementaba la intensidad de su juego hasta el punto en que ni Gatomon ni ella misma podrían aguantar más tiempo. Después de diez minutos el juego había llegado a su fin. Ambas habían tenido su orgasmo al mismo tiempo, habían quedado totalmente exhaustas y cubiertas de su néctar de mujer.

-Gracias Biyomon, eso fue increíble- dijo Gatomon, sonriendo exhausta –pero estoy segura de que este aun no es el fin-

-jejeje, por supuesto que no querida, este es apenas el comienzo- respondió el ave, sonriendo de la misma manera.

Con algo de esfuerzo, Biyomon se movió hacia su amiga, hasta quedar recostada sobre ella. Sus húmedas vaginas entraban en contacto y por como lucían sus rostros, la sensación era muy agradable. Ambas comenzaron a moverse de adelante hacia atrás, frotándose una a la otra, incrementando su placer, pero eso no sería lo único que harían. Gatomon se quito lo guantes y llevo sus garras hasta el pecho de la chica, comenzando a explorar por debajo de su plumaje y Biyomon empezó a hacer lo mismo con el pelaje blanco de la gata.

Ambas no tardaron mucho en encontrar en la otra lo que buscaban, unos muy pequeños pero firmes pezones que no dudaron en apretar y saborear, excitándose todavía más la una a la otra.

Me hubiera encantado quedarme hasta el final de aquel juego sexual entre ambas jóvenes, pero si continuaba, terminara igual de excitada a ellas, volvería a correrme, me desmayaría y nuevamente el tiempo se me pasaría volando nuevamente, por lo que decidí alejarme y continuar mi camino.

Pase por un par de habitación mas, las cuales estaban vacías. Creía que ya no encontraría a nadie más, pero como siempre, me equivoque.

Pase por las demás habitaciones. Algunas de estas estaban vacías pero… las otras… no estaban precisamente vacías y en vez de eso… me guardaban un espectáculo tan excitante y hermoso como el que ya había visto con Biyomon y Gatomon.

En algunas habitaciones había parejas; Bastemon y Witchmon, Angewomon y Ladydevimon, Ranamon y Kazemon, Lotusmon y Rosemon, y Lilamon y Lilymon.

En cada habitación, ellas experimentaban un placer como yo jamás había visto. Jugando con sus senos, saboreando sus jugos hasta quedar completamente llenas y saboreando cada centímetro de sus cuerpos, gimiendo de deseo por sentir un poco más, en fin, describir todo lo que veía era complicado, bastaba con ver cómo me sentía. Excitada, caliente, húmeda, pero sobre todo… me sentía feliz, porque mientras todas ellas vivían ese frenesí sexual, se sentían felices, podían demostrar lo que sentían y les gustaba y deseaban, podían ser ellas mismas y disfrutar del sexo.

Lo que veía era totalmente diferente a lo que experimentábamos día a día.

Los que hacíamos con los hombre que siempre venían era sexo, pero solo ellos lo disfrutaban mientras que nosotras éramos maltratadas y no sentíamos el placer que los hombre sentían. De hecho… no sentíamos nada que no fuera tristeza, humillación y asco.

Pero ellas ahora lo disfrutaban y yo también lo disfrutaba, aunque solo lo disfrutara como una espectadora. Sin embargo, me sentía muy confundida por algo. ¿Por qué todas ellas estaban teniendo sexo?

Yo creía que con todo lo que nosotras pasábamos cada día en ese lugar debía hacer pensar que el sexo no era más que una tortura, y por tanto, lo que menos se deseaba saber era de eso. Pero ahí estaban ellas, divirtiéndose y sintiendo un enorme placer.

¿Por qué? Aun no lo entendía del todo.

-¿pensativa?- me dijo alguien a la espalda, sobresaltándome.

Su voz era fácil de reconocer, ya sabía muy bien de quien se trataba, pero igual desee voltear a ver para asegurarme de que tenía razón.

-¿Flamedramon?- me sorprendí al verla, ni siquiera me había percatado de su presencia hasta que levanto la voz para hablarme. Quería preguntarle si me había seguido pero lo más probable era que si, por lo que me reserve la pregunta.

Ella seguramente me había visto revisar las demás habitación y me había visto excitarme cada vez mas mientras veía a las demás chicas. No sabía cómo empezar a hablar con ella, pero mi amiga me evito hablar, acercándose a mí con su gran y hermosa sonrisa, tan propia de ella.

-Ven conmigo, creo que tú y yo necesitamos hablar- dijo ella, camino en la dirección que yo seguí y fui tras ella.

Llegamos hasta una habitación vacía y nos sentamos en la cama para hablar con más calma. Le explique lo había visto. Lo que le había visto hacer a ella y lo que hacía mientras la observaba, mientras observaba a las demás chicas.

Hablaba muy lento y se me dificultaba demasiado decir claramente lo que quería, supongo que me se sentía nerviosa por la reacción o lo que podría pensar de mi. Pero ella siempre se mostraba sonriente y tolerante, no tenía porque sentir pena con ella porque podía hablar abiertamente con ella sin ningún problema.

-No lo entiendo Flamedramon- dije.

-yo tampoco lo entendí en un principio- me dijo ella –Cuando llegue aquí, hace un par de años, vi a algunas de las chicas haciendo lo mismo que ti has visto hoy.

-¿enserio?-

-así es, y créeme, lo que has visto no es nada comparado con lo que estas hembras pueden hacer-

-guau, no puedo imaginármelo-

-Aun así…-

-¿Qué ocurre?-

-Nosotras tenemos sexo todos los días con los hombres que vienen aquí, y es un verdadero infierno, una pesadilla para todas, no algo que a una mujer le gustaría hacer. Pero ellas lo hacen, solas o entre ellas, pero tienen sexo, lo disfrutan y las hace felices, y una parte de eso…- mientras hablaba sentí el calor recorrer mi cuerpo, mientras recordaba todo lo que había visto –me ha invadido, llenándome de ese miso deseo y felicidad-

-Ya veo, lo que no entiendes es como ellas, después de haber sufrido tanto por culpa del sexo y los hombres, pueden pensar en tener sexo ¿verdad?-

-Así es, aunque… yo… también quisiera experimentar ese mismo placer que ellas sienten-

Me sentí un poco avergonzada de decir eso, pero por otro lado, yo sabía que Flamedramon no iba a juzgarme. Estaba algo sonrojada y sonriente y me preguntaba qué pensaría Flamedramon de mí. Pero no tardaría demasiado, no solo en descubrir lo que ella pensaba, sino también tendría la… mejor experiencia de toda mi vida.

Flamedramon se acerco a mi por la espalda y me dio un abrazo. Era agradable, aunque nada del otro mundo, pero fue lo hizo después lo que dio inicio a todo.

Se quito uno de sus guardabrazos, y con su mano expuesta comenzó a tocar mi pierna. No sentí nada, hasta que comenzó a acariciarla, suave y lentamente. Esas caricias causaron un ligero temblor en mi pierna, que pronto se extendió por todo mi cuerpo.

Pronto, la dragona se quito su otro guardabrazo y con su otra comenzó a acariciar mi abdomen. Cada vez sus carias se hacían más intensas, sin dejar de ser gentiles y comenzando a hacer vibrar mi cuerpo.

Ya no sé en qué momento ocurrió, pero sus manos tomaron otro rumbo. La que estaba en mi pierna se dirigió a mi entrepierna. El solo roce de los dedos de la dragona azul fue suficiente para sentirme húmeda y acalorada, pero contenta. Su otra mano abandono mi abdomen y llego hasta uno de mis senos, apretándolo con suavidad y jugando con el entre su mano. No era mucho lo que estaba haciendo y ya me estaba poniendo como una loca.

No sé porque Flamedramon estaba haciendo eso, pero no quería que se detuviera. También me hacia una pequeña idea de lo que sucedería, y aunque no lo pensé muy bien, una parte de mi mente estaba deseosa de que pasara, y al recordarla tocándose, jugar con sus senos, gemir y correrse, esos deseos aumentaron más.

De un momento a otro, ella hizo algo que fue inesperado para mi, y marcaria el inicio verdadero de aquel juego. Quito sus manos de mi cuerpo se alejo de mí un poco, haciéndose a mi lado y permitiéndome verla de frente.

Se quedo mirándome una hermosa sonrisa llena de ternura.

-Renamon…- empezó a hablar en un tono muy suave si lo que tu deseas es sentir ese mismo placer, yo te ayudare, no solo a sentirlo, sino también… conocer la verdadera belleza y el verdadero valor que tiene el sexo-

Y antes de que pudiera decir algo, ella tomo mi rostro y me dio un beso muy apasionado y me hizo caer en la cama con ella sobre mí.

Sin este seria… el mejor día de descanso de toda mi vida.


Continuara…

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Salió algo más largo de lo que esperaba, pero igual espero que les guste.

---------- Mensaje agregado el 19/06/2012 a las 11:58 ----------

Este capitulo tenia otro nombre y se suponía que terminaría de otra forma. Pero mi afán de publicar sumado a que no quería que a quienes lean esto se enredaran con tantas cosas.

En el próximo cap sucederá lo que se suponía que pasaría en este.

Espero que les guste y no decepcione.


Capitulo 4, Flamedramon


Estaba completamente atrapada. Me encontraba con la cama debajo de mí y con Flamedramon encima. Había dejado el juego sexual de lado y ahora solo se dedicaba a besarme.

Sus labios se movían suavemente sobre los míos a un ritmo muy lento, dándome una sensación muy agradable, una especie de calidez y tranquilidad. Sin apartar sus labios de los míos, pasó sus brazos por debajo de mí y me dio un fuerte abrazo. Esto no daba el mismo placer que el sexo, pero la felicidad y el cariño que transmitía ese abrazo y esos besos eran sin duda superiores. No sé cuánto tiempo estuvimos así, pero fue el más feliz de mi vida.

Con mucho cuidado, ella dejo de besarme y me miro fijamente, nuevamente ojos llenos de ternura.

-Renamon…- dijo casi susurrando –los hombres que han venido no entienden lo que verdaderamente es el sexo, y por eso quiero demostrarte lo maravilloso que puede ser-

-pero… ¿enserio puede ser tan bello como dices?- pregunte, no muy convencida.

-Por supuesto que si- me respondo ella con una sonrisa.

-¿y por qué quieres enseñarme eso?-

-porque eres la única que tristemente no ha tenido esa experiencia. Cualquiera de las chicas de este lugar podría enseñarte eso. Pero… quiero ser yo la que lo haga-

-¿Por qué?-

Flamedramon bajo hasta mi rostro, como si me quisiera susurrar algo importante.

-Porque… te amo- fue lo que me dijo antes de alejarse y volverme a mirar de frente.

Esas palabras se repetían una y otra vez, me habían dejado sorprendida y sonrojada. No sé por qué había dicho eso, pero no me dio tiempo de preguntar. Sus labios volvieron a atraparme, pero ahora con una mayor fuerza, pero sin dejar de lado su ritmo suave. Pronto su lengua se introdujo y comenzó a explorar cada rincón de mi boca, suave, pero al mismo tiempo apasionada, dándome una sensación increíble. No lo pude resistir y antes de que pudiera pensarlo, mi lengua empezó a actuar también dentro de la boca de ella, pero eso no fue lo único que hice, sino que además también le di un fuerte abrazo y la acerque más hacia mí, aunque eso parecía imposible.

La sorprendí, pero pareció gustarle así que no me detuvo ni dijo nada.

Creo que estuvimos así por unos cinco o diez minutos, pero los habíamos disfrutado, ambas nos sentíamos muy contentas de compartir ese momento, pero tuvimos que detenernos para recuperar el aliento.

Flamedramon se levanto de encima de mí y se acostó a mi lado. Ambas sudábamos y estábamos muy sonrojadas y cansadas, pero no dejábamos de sonreír ni un solo momento.

-Fue maravilloso- dije-pero supongo que esto no es todo ¿me equivoco?-

-Tienes mucha razón amiga- respondió ella, acercándoseme y acariciando mí estomago –apenas estoy comenzando, pero vamos despacio. Aun tenemos mucho tiempo y quiero aprovecharlo-

-¿aprovecharlo?-

-ya lo veras-

Antes de que pudiera pensar, sus caricias se hicieron más intensas, haciendo que todo mi cuerpo temblara. No paso demasiado tiempo hasta que se acercara a mi cuello y comenzara a rozar sus labios por el, dándome una sensación muy agradable y poniéndome un poco nerviosa.

Pasaron algunos segundos y Flamedramon se había dado cuenta que me gustaba lo que hacía, así que quiso hacer algo más.

Su mano bajo por mi vientre hasta mi entre pierna, llevando sus dedos hasta mi intimidad y empezando a jugar. Como al principio.

Ya había tenido otros dedos en esa parte sensible de mí, incluyendo los míos propios ese mismo día. Pero… sentir los dedos de ella en ese lugar, me hacía sentir más húmeda y acalorada de lo que jamás había estado en toda mí vida. Intentaba no gemir o gritar de placer pero no podía evitar dejar salir un gemido muy leve que Flamedramon al escuchar la animaba a tocarme más. Pero eso no era todo lo que ella podía hacer, también empezó a atacar mi cuellos con besos apasionados que parecían quemarme. Además, su única mano libre no tardo en ocuparse en algo, en este caso fue en tomar uno de mis senos, pasando por debajo de mi collar de pelo y jugando con el.

Por el calor que sentía, diría que estaba en el infierno, pero la felicidad que sentía me hacia estar en un paraíso que solo era para Flamedramon y para mí.

-Flame… Flamedramon… Flamedramon- Era todo lo que podía salir de mi boca cuando la dragona no la tenía tapada entre sus maravillosos besos. Al parecer, lo único que conseguía diciendo su nombre era animarla más a continuar.

Mientras ella mas seguía con su juego, más excitada y contenta me sentía. Cambiando un poco las cosas, la dragona azul se acostó sobre mí, sin quitar su mano de mi vagina, aun sujetando mi seno con su otra mano y ahora besando y lamiendo mi otro seno. El calor y la intensidad aumentaban y cada vez me sentía mejor, y al parecer y compañera se sentía igual de bien.

Después de unos minutos, se detuvo y se sentó sobre mí. No entendí que era lo que iba a hacer, pero su sonrisa perversa de daba a entender que sería algo muy bueno.

-No lo tomes a mal Renamon- empezó a decir ella –pero eres deliciosa, y tus pechos son magníficos, perfectos –Flamedramon se levantó su armadura y la hizo a un lado dejando ver sus enormes senos. También se quito su casco y lo arrojo al otro extremo de la habitación –creo que es justo que pruebes lo que tengo que ofrecerte-

Jamás había visto el rostro de Flamedramon sin que este estuviera cubierto por su característico casco. De hecho, nunca la había visto sin su armadura roja y amarilla, pero se veía increíblemente hermosa. Era como una Veemon, solo que más alta y un cuerpo cualquiera desearía.

-Eres… eres hermosa- fue lo primero que salió de mi boca, creo ni lo pensé, simplemente lo dije.

Entonces, sin dejar que dijera nada, acerco sus senos a mi rostro.

Por un momento no supe que hacer pero suponía que debía hacer lo mismo que mi amiga había hecho conmigo. Tome sus senos entre mis manos pero apenas y me cabían, los acaricie y empecé a saborearlos.

Ahora entendía porque ella jugaba con tanta intensidad y diversión con mis senos. Son una parte en el cuerpo de la mujer que excita e ínsita los deseos más profundos.

Sus pezones estaban firme y no pude evitar introducirlos de a uno en mi boca y saborearlos con mi boca y mi lengua.

Flamedramon no dejaba de gemir y se volvía cada vez más loca. La deje satisfecha, pero no sería lo único que haría. Después de todo, ella ya había hecho mucho por mí y debía devolverle el favor.

La tome y la coloque de espaldas a la cama. Ahora era yo quien estaba sobre ella y… no se… sentía la misma excitación y deseo de complacer a mi amiga que ella sentía conmigo.

Baje hasta su entrepierna y comencé a saborear su vagina. En pocos segundos ya estaba húmeda pero eso no me detendría. Mis labios saboreaban la parte externa mientras mi lengua exploraba su interior.

-Renamon… Renamon…- Le escuchaba decir entre gemidos –Ohh… es tu primer intento y ya eres una experta… por favor no te detengas-

Creo que lo estaba haciendo bien y no me detendría. Mientras más continuaba con mi tarea, mas deseos tenia de continuar. Quería hacerla feliz, hacerla sentir placer igual que a como ella lo había hecho conmigo.

No sé cuando tiempo pase con mi trabajo, pero no podía detenerme. Quería seguir haciéndola sentir excitada, que no dejara de gemir en ningún momento mi nombre, quería… hacerla sentir feliz. No podía parar, al menos no hasta que Flamedramon tomo el control de la situación, volviendo a ser ella quien estaba sobre mí. No entendía, si está haciéndola sentir tan bien ¿Por qué me detenía?

-Lo has hecho muy bien querida- me dijo ella, como si adivinara lo que iba a preguntar –pero sé que estas cansada y no te obligare a continuar si no puedes. No soy como los desgraciados que vienen aquí siempre-

-Pero, tú me has hecho sentir… bueno… yo quiero hacerte sentir de la misma manera-

-Ya lo has hecho-

-pero… Flamedramon…-

-Ha sido una tarde realmente especial pero ya es momento de concluir. ¿Qué te parece darle un buen final?-

-¿un buen final?-

-Algo que nunca eh intentado, pero que estoy completamente segura que a ambas nos dejara más que satisfechas-

-¿de qué trata?-

Y en vez de responderme me lo mostro. Sujeto una de mis piernas y la levanto, luego comenzó a recorrer sus manos y a frotar sus senos contra ella, haciéndome sentir una especie de escalofrió que luego se transformo en una sensación verdaderamente agradable. Se sintió un poco extraño que luego comenzara a pasar su lengua por las almohadillas de mi pie, pero también era agradable y además me daban un poco de cosquillas.

Esa fue la parte suave de lo que Flamedramon quería hacer para "el final". Ambas estábamos húmedas y calientes, y eso era lo que mi amiga quera aprovechar. Ella abrió sus piernas y nuestras vaginas se unieron, de la misma forma en que lo habían hecho las de Biyomon y Gatomon cuando las observe hacía rato. Me miro con ojos llenos de lujuria y yo la mire de la misma manera, íbamos a sentirnos increíble.

Podía sentir como el líquido de nuestras partes intimas se entremezclaban, y eso hacía que el contacto fuera suave y muy agradable. Ambas nos dejamos invadir un momento por el contacto de nuestras intimidades, pero no nos íbamos a quedar así todo el tiempo. Aun queríamos continuar con nuestro juego.

Comenzamos a mover nuestras caderas, la una contra la otra. Empezamos, como habíamos hecho hasta ese momento, con un ritmo bastante lento. Pero no tardamos mucho en aumentar nuestra velocidad y mientras más velocidad tomábamos, más húmedas, excitadas y acaloradas nos sentíamos y nuestra velocidad incrementaba, como un ciclo sin fin. Nos encontrábamos en un frenesí de placer que no parecía terminar nunca, pero que además no quería lo hiciera. No ahora.

En verdad me sentía conectada a ella, aun más que esa misma tarde, tal vez era porque estábamos juntas. El placer que sentíamos era aun mayor del que había sentido hasta ese momento, el olor de nuestros cuerpos unidos era más fuerte que cualquier otro aroma que haya sentido en mi vida, y mucho mejor. Todo a nuestro alrededor desapareció. Estaba nuevamente en aquel paraíso de placer y felicidad al que había llegado esa tarde, solo que ahora no solo lo compartía con Flamedramon sino que estaba en ese mismo lugar con ella, estábamos juntas.

Pasaron varios minutos, tal vez mas, mientras gritábamos y jadeábamos de placer. Ya no podíamos ir más rápido y sentir más calor no parecía posible. Continuamos lo mejor que pudimos, no queríamos que ese momento terminara, pero llevábamos tanto tiempo y ya habíamos alcanzado nuestro limite.

Llegamos al clímax, con fuerte grito de placer y cubiertas por el néctar de nuestros cuerpos. Acaloradas, empapadas de sudor, pero sumamente contentas.

-Creo que esto se acabó- comente, respirando agitada.

-Lo sé, pero no me negaras que estuvo genial- dijo Flamedramon en el mismo estado que yo.

-Genial es decir poco, fue maravilloso-

-Te dije que te enseñaría lo maravilloso que puede ser el sexo. Dime ¿lo hice bien? ¿Entendiste lo que quería decir?-

-Creo que si-

-Entonces, explícamelo-

-Desde que estoy aquí, pensé que el sexo era algo que solo los hombres disfrutaban y era como un castigo para las mujeres que estábamos obligadas a cumplir, sin el derecho de opinar. Ahora veo que es algo especial, que no solo sirve para sentir placer, también para demostrar cariño y traer felicidad. O al menos… eso fue lo que sentí estando contigo-

Recuerdo que sonroje un poco cuando dije eso y pensé que tal vez sonaba muy tonto, pero Flamedramon me regalo una sonrisa, y creo que eso significaba que no me había equivocado del todo.

-Creo que has captado más o menos la idea. Eso es perfecto- dijo ella.

Aun cuando habían pasado algunos minutos desde que terminamos, aun nos sentíamos muy exhaustas y no podíamos movernos demasiado. Solo nos acomodamos la una junto a la otra y cuando estuvimos así, ella me abrazo. Su cuerpo se sentía increíblemente cálido y agradable y parecía que ella pensaba lo mismo de mí.

Nos quedamos en silencio por un buen rato, recuperando nuestras fuerzas y viendo como afuera ya había anochecido. No teníamos nada mas de que hablar, o al menos no hasta que recordé algo que ella había dicho antes.

-Flamedramon…-

-dime-

-Eso que dijiste antes… ¿es verdad?-

-¿ah? ¿De qué hablas?- estaba un poco nerviosa y no podía decir nada. Creo que eso llamo la atención de Flamedramon –anda, dímelo-

Me calme un poco y pude hablar

-Cuando me dijiste… "te amo"… dime ¿lo dijiste enserio?-

Ahora parecía que era ella quien no sabía que decir, solo no podía dejar de sonreír y se había sonrojado.

Pensé que mi pregunta había sido muy estúpida, pero esa idea desapareció cuando ella se acercó más a mí y me miro con ternura.

-Lo dije enserio Renamon, y tal vez no lo creas. Pero es cierto, yo estoy enamorada de ti-

-¿Es por eso que me quería enseñar el verdadero sexo? ¿Por eso me has ayudado tanto?-

-Cuando llegaste aquí, te vi como una chica inocente que tuvo la mísera suerte de terminar a este lugar. De inmediato supe que te sentirías deprimida, menospreciada y miserable, al igual que todas nosotras. Por eso debía, al igual que eh hecho con las demás, hacerme tu amiga y compañera para que no perdieras el deseo y la esperanza de seguir adelante, sin rendirte nunca. Sin embargo, mientras más tiempo pasaba contigo… me sentía mas conectada a ti. Sentía que no solo quería apoyarte, quería estar a tu lado y que fueras feliz. En este lugar no era mucho lo que podía hacer por ti, pero lo que pudiera hacer era suficiente para mí, si con eso podía hacerte un poco más fácil la vida en esta prisión. Aunque las eh apoyado a todas de la misma manera, siento que mi verdadera razón para darles apoyo a todas… eres tú, la chica en la que he visto el mayor deseo de libertad, así como la mayor tristeza de estar encerrada. Tú despiertas en mí ese deseo de actuar como una hermana o una madre para las demás para que no decaigan-

-Flamedramon…-

-O más bien, tú eres quien aumento ese deseo ya que antes lo hacía, pero había ocasiones en las que ni yo me sentía con la fuerza para apoyar a las otras. De todos modos… yo eh sufrido igual, y muchas veces, aunque jamás lo dije desee morir antes que seguir viviendo encerrada- En ese momento, note como de sus ojos salían varias lágrimas.

No tenia que explicarme nada, ya me daba cuenta que ella quiso ayudar a las demás chicas del prostíbulo con ánimo y esperanza. Sin embargo, ella era una de esas chicas y también había padecido, por lo que dar esperanza y ánimo a otros se convertía en una carga que ella quería soportar.

Quería decir algo, pero ella se seco las lágrimas y continúo.

-Pero de alguna forma, tú me motivaste a no rendirme, aunque se de sobra que has sufrido mucho y has perdido mucho al traerte a este lugar. Quise apoyarte a ti y a las demás, y creo que al despertar en mi ese entusiasmo, el apoyarte, escucharte y consolarte cuando lo necesitaste hizo que comenzaras a entrar en un corazón- tocándose el pecho –que desde hace año y medio a comenzado a endurecerse. Le devolviste la vida. Enserio Renamon, te amo como no tienes idea- sonrió al final.

Creo que ya no tenía nada más que decirle. Ella se había abierto conmigo como jamás lo había hecho con nadie. La entendía mejor ahora que me había dicho todo eso y eso me aclaro por qué quiso compartir conmigo una tarde de sexo. No dije nada de que la había visto en el baño porque tenía completa seguridad de que ella ya lo sabía.

No sabía que decir respecto a que estuviera enamorada de mí, no me molestaba sino que me hacía sentir afortunada de tener a una chica como ella a mi lado. La quería mucho pero… no estaba segura si yo la amaba de la misma manera, a pesar de lo que habíamos pasado esa maravillosa tarde.

-Flamedramon yo…- quería tratar de decir algo, habíamos estado calladas un buen rato y quería reanudar la conversación pero no sabía qué decir.

Afortunadamente mi amiga supo que decir y tranquilizarme, colocando sus manos sobre mis hombros.

-Renamon, estas confundida después de lo que te dije ¿verdad?- me dijo.

-no es eso- respondí, sin poder mirarla –es solo que yo…-

-Te entiendo. Yo me eh enamore de ti, pero tú no sabes si puedes sentir eso por mí. No te preocupes linda, no quiero que sientas presionada por mis palabras. Tú me ves como una gran amiga, una hermana pero nada más-

-Flamedramon…- la voltee a ver, algo apenada –Has sido la mejor amiga que eh tenido en toda mi vida y me has apoyado como nadie. Has sido dulce, amable y leal, y solo mírate- dándole una rápida ojeada de arriba a abajo- tienes el cuerpo de una diosa-

-¿enserio lo crees? Pues gracias-

-eres tal vez la digimons más hermosa de todas y la que tiene corazón más grande, y… a pesar de todo eso… no te amo de la misma manera. Lo siento, creo que soy mala-

-No digas eso- acariciándome el rostro y sonriéndome –a veces no nos podemos enamorar de alguien, a pesar que tenga muchas cualidades buenas. Si me vez solo como amiga está bien para mí, no te obligare a que cambies de idea-

-Gracias-

-Solo te digo, si algún día- poniendo su mano en mí pecho y colocando la mía en el suyo –entro a tu corazón como tú lo has hecho el mío, aquí estaré. Si no es así, igual siempre contaras conmigo, y tendrás un lugar muy importante en mi corazón-

Aquellas palabras me habían conmovido. Flamedramon era sin dudas la mejor digimon que había conocido. Ojala y un día llegara a sentir lo mismo que ella sentía por mí, pero hasta entonces, me bastaba con que fuera mi amiga y estuviera a mi lado.

-Flamedramon…-

-dime-

-el día libre no termina. ¿Quieres quedarte conmigo esta noche?-

-por supuesto-

Después de eso, me recosté sobre ella y deje que mis ojos se cerraran y me transportaran a un mundo de sueños, en donde podría ser libre y feliz.

Pero… a diferencia de otras noches, hoy no estaba sola, dormiría junto a digimon muy especial y querida para mí. Junto a Flamedramon me sentía… me sentía… la verdad es que no se como describirlo claramente, pero me sentía completa, querida, amada, sentía que valía y que era importante para alguien.

Antes de que mis ojos se cerraran por completo nos dimos un último beso en los labios

Ahora dormía, pero puedo decir con certeza… que esta fue… en mucho tiempo… la mejor noche de mi vida.

Desde aquella noche, ya han pasado dos semanas, pero… eh senito que ya no soy la misma de siempre.

Si, aun somos forzadas a seguir dando nuestro cuerpo a malditos que únicamente nos maltratan, sin mostrar ninguna clase de respeto o misericordia. Pero a pesar de todo eso, sabia que había alguien que me alguien me apoyaba, aun mas de lo que yo misma creía, y cada vez que podía estaba conmigo y me daba su fuerza, con una caricia, un abrazo, o un beso, el cual yo sabia que estaban llenos de amor.

A veces se necesita un pequeño empujón para salir adelante y no quedarnos sumergidos en las lamentaciones. Saber los verdaderos sentimientos de mi amiga fue el impulso que necesitaba.

No solo me alegro a mi, sino que me hizo hacer lo mismo que ella, y eso era darle apoyo a las demás. Todas estaban igual o peor que yo, lastimadas y tristes de vivir en aquel infierno, y lo único que les daba la fuerza suficiente para soportarlo era el apoyo de Flamedramon, pero aunque deteste admitirlo, a veces eso no era suficiente.

Sin embargo, ahora yo también hacia mi mejor esfuerzo para para apoyarlas, y creo que ahora todas se veían mas animadas y con la fuerza como para soportar el encierro y los maltratos.

Pero creo que lo mas importante de todo era ahora Flamedramon no tenía que cargar con ese peso sola. Yo estaba para que ella se desahogara si sentía triste por tener que apoyar a las demás chicas cuando estaba igual o peor que ellas. Creo que eso ayudo a que ella fuera mucho mas fuerte y que ya no volviera a ir al baño para dejar salir su tristeza y yo tampoco debía sentirme triste sola. Ahora éramos más unidas que nunca y el ambiente de aquella prisión había mejorado mucho.

En uno de esos días, durante esas dos semanas tuvimos la suerte de volver a tener un día libre. Este fue un poco diferente al primero ya que ninguna de las chicas se fue a su cuarto sino que hicimos algo que, al menos hasta ese momento, no habíamos hecho. Eso era jugar, contar chistes o historias, o divertirnos, como si fuéramos niñas pequeñas. Fue una tarde alegre y llena de risas para todos, incluyendo para Yashamon, al que obviamente no podíamos dejar excluido. Era la primera vez que veía que todas nos divertíamos y era la prueba mas grande de que el animo de todas mejoraba de apoco, y lo mejor de todo era que Digitamamon parecía ser de los que solo le importa ganar dinero y le valía muy poco lo que hiciéramos durante ese día libre, así que no nos fastidiaba ni nos decía nada.

En la tarde estuvimos todas juntas, pero ya en la noche en parejas, cada una se fue a su habitación, siempre acompañada por alguien para vivir una noche apasionada, olvidando por completo el maltrato de los hombres y solo concentrarse en tener sexo entre ellas, demostrándose un gran cariño y respeto, con un gran trato como solo ellas podían darse y nadie mas podría, al menos no de la misma manera.

En esa noche, no fue necesario que ella o yo dijéramos algo para que ambas fuéramos a mi habitación y volviéramos a tener una magnifica noche, tal vez incluso mejor que la primera noche. Me seria difícil describir lo que hicimos esa noches; pero para resumirlo un poco, ambas terminamos agotadas y sudando, ahora no sobre la cama sino sobre el suelo, cubiertas un poco por la pequeña y única sabana. Las dos veíamos la ventana desde nuestra posición, y aunque no era mucho lo que se alcanzaba a observar, si se alcanzaba a ver la luna y algunas estrellas dispersas por todo el cielo. Esa era suficiente para hacernos sentir reconfortadas.

No teníamos demasiado de que hablar, solo decirle lo feliz de estaba de compartir esa experiencia con ella. Había tenido dos veces sexo con ella, pero no como lo que vivía a diario sino sexo con cariño y amor, y con mi mejor amiga, quien sabia que me amaba. En otras palabras, había hecho el amor con ella. Creo que pensar en eso lo que me hizo que dijera algo mas.

-Imagino que con todo lo que has pasado debes detestar a los hombres. Al menos yo… creo que los empiezo a odiar a todos- dije, y Flamedramon se sorprendió un poco de escucharme –Todos…- continúe -los hombres que han venido a este lugar solo nos han utilizado para sentir placer, como si nosotros no tuviéramos sentimientos-

Cuando dije eso, comencé a apretar mi puño con fuerza al mismo tiempo que sentía un gran enojo recorrer mi cuerpo. Pero en ese momento, Flamedramon me tomo la mano y eso extrañamente me tranquilizo.

-No debes odiarlos Renamon- me dijo -después de lo todo lo que eh visto y pasado, no odio a los hombres. Los que han venido aquí me han hecho daño, pero no todos así. Mi padre y mi hermano-

-¿hace tiempo que no los vez?-

-mi padre era soldado y se tuvo que ir hace unos tres años. No lo eh vuelto a ver, tal vez él haya muerto pero, si es que sigue vivo… espero verlo algún día-

-y tu hermanito-

-él era muy joven y hace mucho tiempo, solo espero que este bien-

-Aun tengo cariño por ellos, y creo que así como ellos- mirando por la ventana – estoy segura allá afuera hay machos que valen la pena-

-¿Realmente lo crees?-

-Si, sé que hay buenos hombres y que un día encontraras uno que te quiera-

-pero… ¿y tu? ¿Tu no esperas encontrar a un buen hombre?-

-ya no querida-

-¿Por qué?-

-porque no c creo que me vuelva enamorar de un hombre-

-Pero Flamedramon-

-ya que ahora mi corazón… le pertenece a alguien más- cuando dijo eso, comenzó a mirarme otra vez.

Antes de que dijera algo, ella volvió a besarme. Este beso no fue tan apasionado, pero si fue muy tierno y de una larga duración. Cuando nos separamos, fui yo quien la beso, pero ahora con mucha pasión, y de esa manera fue como nuestro juego volvió a comenzar.

Mi experiencia con Renamon no solo me había hecho sentir querida, sino que además me había hecho entender era el hecho de sentirse querido y como una muestra de cariño que las demás chicas tenían sexo entre ellas, para sentirse amadas y, según creo yo, ser mas unidas.

Mi actitud y espíritu, junto con Flamedramon seguían manteniéndose en alto, haciendo que las demás chicas se mantuvieran fuertes a pesar de todo.

Lamentablemente, una semana después las cosas dieron el cambio más terrible que yo hubiera esperado.

El día comenzó como cualquier otro, con la salvedad que había amanecido nublado y lloviendo, algo que en esa zona era poco común.

Todas nos levantamos, desayunamos y, al igual a como lo había hecho durante esos últimos días, nos manteníamos contentas.

Un par de horas después de que desayunamos, debíamos volver a nuestras habitaciones, esperando a que los desgraciados de siempre buscaban diversión, para ellos.

Entonces fue cuando algo extraño paso.

Las puertas de nuestras habitaciones se abrieron y Digitamamon nos pidió que saliéramos para decirnos algo importante.

Salimos de nuestras habitaciones y todas nos paramos, quietas y derechas frente a las puertas. Al otro extremo del pasillo, estaba Digitamamon y detrás de él, había alguien.

Al principio no pude verlo, pero mientras Digitamamon avanzaba por el pasillo, el otro sujeto caminaba detrás de él. Se trataba de un Blackweregarurumon, el cual tenía una cicatriz en el ojo izquierdo y la parte izquierda de su pecho, con una expresión que aunque estuviera sonriendo, me diera algo de miedo.

Algunas de las otras chicas se veían también nerviosas ante la presencia del digimon negro. Pero… me fije que había alguien más nerviosa que nadie. Esa era Flamedramon, pero no solo estaba nerviosa.

Aunque tratara de disimularlo, ella estaba temblando y sus ojos parecían expresar terror de ver a ese digimon, por lo que me hizo pensar que lo conocía, y no eran precisamente amigos.

El lobo paso junto a todas nosotras, siguiendo al huevo y mirándonos de arriba abajo. Cuando paso junto a Flamedramon, se tomo un poco más de tiempo para verla, regalándole una sonrisa demasiado perversa y le paso una de sus garras suavemente por la mejilla antes de alejarse.

Cuando ambos digimons llegaron al otro extremo del pasillo, Digitamamon nos explico la razón de la presencia del digimon en ese lugar.

-Escúchenme bien señoritas. Este digimon que aquí ven, es el más importante patrocinador de este lugar, quien se encarga de darnos el dinero que necesitamos para mantener este lugar y a ustedes-

Eso ultimo que dijo, lo sentí casi como si fuera un insulto ya que por nuestras condiciones de vida en ese lugar no parecía que realmente nos dieran nada.

-Ahora, él ha venido hasta este lugar y desea estar con tres de ustedes-

Luego de que dijo esto, el Blackweregarurumon volvió a pasar por el pasillo, ahora solo y mirándonos de arriba abajo. Dio una nueva vuelta por el pasillo, pero al pasar, se detuvo frente a Rosemon, Ladydevimon y… y a mí, mirándonos con una mirada verdaderamente pesada, como si quisiera comernos o matarnos, y una sonrisa llena de lujuria.

Me sentí muy nerviosa, y al parecer Rosemon y Ladydevimon estaban igual que yo.

Volvió con Digitamamon y en voz alta dijo su elección.

-Eh visto a tus chicas Digitamamon. Todas son unas bellezas tienen unos cuerpos muy bien formados, pero ya eh elegido a mis tres chicas. La primera…- señalando a Rosemon –es esa tetona de traje rojo. Seguro debe ser toda una puta. La segunda… señalando a Ladydevimon, quien solo le gruño y lo miro con odio, para diversión del lobo –es esa demonesa- acercándose a ella, parece creerse muy ruda…- llevando una sus manos a su seno izquierdo, apretándolo con fuerza, y la otra a su entre pierna, rozándola con sus garras y haciendo que inevitablemente comenzara correrse –pero no es mas que una perra. Y… finalmente- señalándome a mí, obligándome a hacer un gran esfuerzo para no verme nerviosa –se ve muy bonita y joven. Creo que podría ser divertida, jejeje-

Blackweregarurumon se acercó a mí y parecía dispuesto a hacer lo mismo que había hecho con Ladydevimon. Aunque me molestaba que el siquiera se me acercara, sabia que no podría hacer nada, menos pelear porque no tenia mis poderes por culpa de mi collar.

El lobo ya estaba apunto de tocarme hasta algo que no veía venir sucedió.

-¡ESPERA!- grito alguien.

Continuara…

Finalmente vuelvo a publicar.

Perdón a los que están leyendo este fic y esperaban a que publicara, pero la universidad me ha quitado muchísimo tiempo y no había podido actualizar ninguno de mis fics. Aun cuando ya termine, no tengo demasiado tiempo para publicar.

Espero que les guste y hasta la próxima.
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Gabriel_TheWolfKing esta offline  
18/06/2012, 20:18
Citar #6
 
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En las sombras
 
Me gusta como va la historia y ahora
viene la parte de suspenso jajaja
esperando conti
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AnubiX esta offline  
25/06/2012, 02:28
Citar #7
 
Avatar de lamina
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poder equinooo >w<
 
oo... jiji, ya veo... solo leielprimer capitulo, recuerdo cuando vi lapimera vez dgimon tamers y renamon se me hacia una digimon fuerte >w< y verla tan desamparada seguire ese cunto para ver como acaba, espro que bien =(
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lamina esta offline  
19/07/2012, 01:28
Citar #8
IECS  
 
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Registrado: 02 may, 09 Posts: 31 Edad: 21 Hombre  Chile Enviar un mensaje privado a IECS
Sin estado
 
algo me dice que flamedramon dará su vida por su amiga-amor, solo espero que de sacrificarse por renamon no muera y de ser así terminen reencontrándose en libertad (ya que los digimon al morir literalmente renacen como digihuevos en otro lugar)


IECS esta offline  
21/07/2012, 01:50
Citar #9
 
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¡KACHIDOKI ARMS! ¡TAKE THE FIELD! ¡HIP, HIP, HURRAH!
 
CAPITULO 5, ADIOS… MI GRAN AMIGA

El lobo ya estaba apunto de tocarme hasta algo que no veía venir sucedió.

-¡¡¡ESPERA!!!- grito alguien.

Al escucharlo, fue como si todo el nervio que sentía desapareciera de golpe. El Blackweregarurumon no se acercó más a mí y la expresión de su rostro cambio a una de sorpresa, como si ese grito hubiera hecho desaparecer las intenciones de que tenía de tocarme, y tal vez fue eso lo que me calmo.
El lobo negro, Digitamamon, todas las chicas y yo volteamos a ver quien había gritado de esa manera, aunque yo ya sabia, por su voz, pero debía verla para estar segura.

Tenía razón, era Flamedramon.
Sin embargo al verla, vi en ella una expresión que jamás había visto. Mostraba los colmillos y gruñía, y en sus ojos... ya no mostraban esa alegría que siempre transmitían, en vez de eso estaban llenos de odio y furia.
Blackweregarurumon me dio la espalda y se dirigió hacia donde se encontraba mi amiga. Cuando estuvieron frente a frente, la expresión de Blackweregarurumon mostraba el mismo enojo que Flamedramon mostraba, tal vez incluso más. Tal vez el que ella le gritara que se detuviera era una especie de desafío al que debía responder con una mala actitud, pero la dragona azul no se dejaba intimidar y mostraba su enojo y furia.
Todos estábamos preocupadas y nerviosas, yo era la más nerviosa de todas. Esa muestra de enojo entre dos digimons era señal de odio, y mientras más se lanzaran esas miradas, el ambiente se tornaría mas tenso y eso al final desencadenaría una pelea.
Por más que quisiera a mi amiga, si es que hubieran peleado, ella inevitablemente perdería. Pase una de mis garras por mi cuello y sentí el por que estaba segura de eso. Mientras esos collares siguieran en nuestros cuellos, todos nuestros poderes y fuerza eran cosa del paso. Pero parecía que a ella no le importaba eso, seguía con esa imagen dura ante el lobo, aunque aun no entendía porque.

-¿acaso quieres retarme putita?- pregunto el lobo negro, cortando la distancia que había entre el rostro de él y ella.
-No te atrevas a tocarla bastardo- respondió Flamedramon, cortando todavía mas la distancia.
-¿Por qué?¿estas celosa de que quiera hacerlo con ella en vez de hacerlo contigo?- dijo, ahora hablando en un tono de burla y pasando sus garras por su mejilla, pero al rozarla ella reacciono de una forma agresiva, tratando de morderlo y casi arrancándole los dedos –Uy, que ruda- dijo, entre asustado y divertido –oh, creo que lo se…- acercándose a ella para decirle algo al oído, aunque todas lo escuchamos –ella te gusta. ¿No es cierto?- comenzando a reírse en voz baja.

Lo que dijo tal vez no parecía ser muy importante, pero a Flamedramon la dejo helada y asustada. Blackweregarurumon desde el primer momento me puso nerviosa, pero desde que mi amiga y él se vieron, tuve un mal presentimiento, y todo parecía empeorar. En especial cuando Digitamamon pateo a Flamedramon, haciéndola caer al suelo, tomándonos a todas por sorpresa y no supimos como reaccionar. Ella tampoco supo que hacer, solo intento pararse, pero ese infeliz la pateo de nuevo y luego le puso la pata encima, impidiendo que se pudiera levantarse y dificultándole respirar.

-¡¡Mas respeto perra!! Una simple perra como tu no tiene ningún derecho de tratar así a nuestro benefactor-

Flamedramon trato de levantarse, pero Digitamamon siempre le ponía la pata encima, pisándola con más fuerza y así lastimándola.
Todas quisimos intervenir, por mas que quisiéramos no podíamos hacer nada.
Digitamamon la iba a pisar otra, pero entonces…

-Espero un momento señor- dijo Blackweregarurumon, acercándose a Digitamamon –no tiene por qué tomarse tan enserio la actitud de esta chica –acercándose a Flamedramon y mirándola fijamente –no hay que maltratar a una chica tan linda. Además… sujetándole el rostro –me gusta que me desafíen-

Pasaron varios segundos en silencio, pero que se sintieron eternos. Finalmente, Blackweregarurumon se levanto y se alejó de ella y es me hizo sentir algo mas relajada, igual que al resto de mis compañeros. O al menos fue así hasta que volteo a vernos y luego miro a Flamedramon.

-Ya me decidí- dijo –solo me quedare con esa chica. Si, con ella será más que suficiente. Vendré dentro de dos días, así que déjala preparada para mi. Que no vaya a tener ningún otro cliente en ese tiempo. Y además prepara una habitación especial. Confió en ti Digitamamon-

Y dicho esto, Blackweregarurumon se fue, y una vez lo hizo, cada una de nosotras regreso a su habitación.
Antes de irme a la mía, intente hablar con Flamedramon. Sabía que algo no andaba bien y por eso debía preguntarle, pero ella no me escuchaba y trataba de evitarme, pero su rostro me decía que me ocultaba algo.
Una vez entramos a nuestras habitaciones, ya no pude hablar con ella.

Como siempre, el resto de mi día había sido espantoso, pero siendo honesta, poco me había interesado o afectado lo que me hubieran hecho. Por más que lo intentara, no podía dejar de pensar en lo que había ocurrido esa mañana. La aparición de Blackweregarurumon y lo que eso había causado en mi amiga, y ella se veía tan asustada y enojada de verlo.
¿Acaso lo conocía? ¿Que le había hecho él?
No me lo dejaba de preguntar mientras miraba al cielo desde mi ventana, esperando tranquilizarme. Seguí pensando en esto hasta que el sueño pudo más que yo, pero aun dormida, no dejaba de pensar en ello.

En cuanto amaneció, decidí no perder el tiempo y fui hasta la habitación de Flamedramon antes de ir al comedor para desayunar. Debí hablar con ella.
Quede en frente de su puerta. Iba a golpear, pero por un momento dude en hacerlo. Tal vez no debía meterme en los asuntos privados de nadie. Pero… por toro lado, a ella yo le había confiado muchas cosas y ella me había apoyado, así que ahora debía apoyarla. Golpee la puerta, pero nadie me respondió. Golpee otra vez, no hubo respuesta. Apoye mi oreja contra la puerta esperanto escuchar algo, y aunque la puerta era muy gruesa, pude escucharla decía algo.

-¿Por qué esta aquí?... lo odio, pero creo que no tengo otra opción. Lo que sea para que a ellas no se atreva a tocarlas-

Eso fue lo que entendí, y eso me hizo dudar un mas si debía entrar a hablar con ella o no. Tras dudar mucho, finalmente me decidí a entrar.
Al hacerlo, pude verla recostada sobre su cama, muy pensativa y decaída, y por lo que pude notar, parecía que había estado llorando.

-Hola… Flamedramon- dije, sonando algo nerviosa.

Ella no me dijo nada, ni hizo alguna expresión de enojo o molestia, solo me miraba. No supe que más hacer y lo único que pude hacer fue sentarme a su lado para hablar con ella. No sabia muy bien como comenzar a hablar y solo se me ocurrió una cosa que hacer.

-Flamedramon…- dije, tomándole sus manos y apretándolas con fuerzas, sorprendiéndola un poco –no que es lo que te paso con ese Blackweregarurumon, pero puedo ver que te molesta y que lo conoces. Sé que no debería meterme pero… cuando necesito apoyo su siempre estas, me escuchas y comprendes. Por eso, yo quiero que hables conmigo, yo te escuchare y te apoyare, igual como tú me has apoyado a mí-

Al principio la note insegura de contarme lo que le sucedía, y tampoco la podía culpar si no quería hacerlo. Sin embargo, al final ella pareció ceder y me regalo una sonrisa.

-Gracias Renamon- dijo, más calmada –Yo sé que siempre puedo contar contigo querida- soltándose de mis manos y yendo hasta la ventana –esto es bastante difícil para mí. Yo… no se como empezar-
-cuéntamelo todo- le dije, acercándome a ella y tomándola por la cintura, solo para se sintiera mas confiada.

Antes de decirme algo, empezó a acariciar mis manos, y tal vez sentirlas la hizo sentir mas tranquila.

-Muy bien, te lo contare todo- dio un ultimo respiro antes de comenzar a hablar –como ya te lo había dicho, yo tuve un padre y un hermano hace mucho tiempo. Mi hogar se encontraba en las montañas. Mi padre era un Ulforceveedramon, quien siempre debía salir para pelear por otros y defender a aquellos que lo necesitaban, sin importar nada. Yo era en ese entonces una Veemon y debía cuidar a mi hermano menor Demiveemon. Mi padre tal vez no pudo darnos muchos lujos y cosas…- esbozando una sonrisa- pero… cada vez que regresaba, estaba con nosotros. Jugábamos, reíamos. Nos enseño la importancia del respeto y nos inculco un sentido de responsabilidad. Fue un padre, pero más allá de eso, también fue nuestro mejor amigo. No creo que haya un hombre mejor que él. Y mi hermano… jajaja, siempre fue lindo e inocente. Recuerdo que una vez encontró una piedra en un rio, pero él insistía que era una joya porque brillaba a la luz del sol. Me la dio y me dijo que buscaría joyas para darme. Me decía que yo era una princesa, y como mi hermano… él debía consentirme. Siempre lo quise con todo mi corazón… a los dos – entonces, cambio su sonrisa por una expresión triste –pero entonces… algo sucedió que lo cambio todo-
-¿y que fue?-
-fue… cuando ese tipo apareció-
-¿y como fue que sucedió?-
-Fue durante uno de los viajes de mi padre. Cuando regreso, traía consigo a un digimon herido. Se trataba de un Blackweregarurumon y al parecer, él fue un prisionero en un castillo en ruinas donde un grupo mantenía secuestrados a un gran grupo de digimons para usarlos como esclavos. Mi padre y un grupo de soldados descubrieron aquel lugar y salvaron a todos los prisioneros, pero los responsables lamentablemente no pudieron ser capturados y el digimon oscuro pidió la protección de mi padre, y el acepto, así como los demás soldados se hicieron cargo de uno o dos de los prisioneros para protegerlos, hasta que sus antiguos captores fueran encerrados y una vez eso sucediera y se recuperaran, podrían irse. Mi padre siempre fue alguien a que ayudaba a cualquiera que lo necesitara, tan poco era la primera vez que hacia algo así pero… esta vez seria diferente-
-¿Porque?-
-pasaron casi tres meses en los que ese Blackweregarurumon estuvo viviendo con nosotros mientras se recuperaba. Aun así, hubo algo que no me gustaba de él, me miraba de forma extraña y cuando mi padre no estaba hacia comentarios de doble sentido, que en ese entonces no entendía. Incluso… no estoy del todo segura, pero creo que una vez, mientras dormía el trato de violarme, pero no lo se por qué cuando me sentí asechada y desperté, no había nadie, aunque estoy segura que él me quería hacer algo y al menos desperté a tiempo. Lo único bueno que me sucedió durante ese tiempo y que hizo olvidar todo eso, fue en una ocasión mi hermano encontró como siempre, algo que me quería regalar por su hermana mayor, sola que curiosamente esta vez si era algo especial-
-¿Qué era?-
-una roca de color naranja, con un dibujo de un sol-
-¿Qué era?-
-al principio no estaba segura de lo que era, pero cuando mi padre regreso y lo vio lo reconoció-
-y entonces…-
-era un fragmento… de los antiguos y místicos objetos conocidos como DigiEggs-
-¿DigiEggs?-
-Según me conto mi padre, fueron creados hacia tiempo, para ayudar a ciertos digimons a alcanzar a digievolucion. Los DigiEggs se perdieron hace mucho tiempo, pero se dice que una parte de ellos se han dispersado a lo largo y ancho del digimundo y al encontrarlos permiten que al digimon que lo encuentren pueden alcanzar una armor evolución-
-Guau, no sabía eso-
-Cuando mi padre me lo conto, me dijo que el fragmento que tenia era del DigiEgg del valor, el cual es muy compatible con nuestra especie, así que al usarlo digievolucione y me convertí en lo que soy ahora. Aunque eso me trajo más problemas-
-¿más problemas?-
-al digievolucionar mi cuerpo se desarrollo bastante. Mi hermano me decía que parecía una verdadera princesa y mi padre me decía que ya no era una niña sino toda una mujer, pero eso solo era la parte buena, ya que alguien mas me miraba de una forma distinta, y mas incomoda-
-Blackweregarurumon-
-Aun era algo inocente sobre cosas referentes al sexo y la atracción que sienten los hombres hacia las mujeres. Pero… su forma de mirarme, y algunos de los comentarios que hacia me hacían sentir incomoda, mucho mas que los que hacia cuando era una Veemon, como si quisiera hacerme algo y no me gustaba, me asustaba cada vez mas. Algunas veces le dije a mi padre sobre eso y eso le molesto por lo que le dejo las cosas claras con él. Creí que con eso terminarían los comentarios y las miradas, pero solo empeoraron. En los momentos en los que me encontraba sola él me acorralaba, me miraba e incluso me tocaba la entrepierna y mis senos, pero afortunadamente nunca me violo, pero creo que deseaba hacerlo. Me daba miedo lo que seria capaz de hacerme y no era capaz de decírselo a mi padre o a mi hermano, aunque ellos siempre me notaban triste o preocupada, así que me animaban y me hacían sentir mejor, aunque no supieran el porque estaba así. A las dos semanas, extrañamente Blackweregarurumon no volvió a decirme nada y eso me hacia sentir mucho mejor-
-Entonces las cosas mejoraron ¿no?-
-Eso fue lo que creí, hasta después de un mes-
-¿Qué ocurrió?-
-Mi padre regreso y me dijo a mí y a mi hermano algo que había descubierto sobre ese Blackweregarurumon, y el error que había sido traerlo con nosotros-
-¿Por qué?-
-¿recuerdas que al principio había dicho que él era un prisionero en un castillo con otros para ser usado como esclavo?-
-si-
-Mi padre descubrió que en realidad todo eso había sido una mentira-
-¿Qué?-
-en realidad el castillo era perteneciente a un rey quien vivía con su hija y sus súbditos, Blackweregarurumon era uno de ellos hasta que…-
-hasta que…-
-Bueno… es que no se como decírtelo-
-déjame adivinar ¿quería hacerle algo a la hija del rey?-
-ya has estado aquí lo suficiente para saber lo que los hombres buscan con nosotras. Eso era lo que él buscaba. Al parecer lo descubrieron y trataron de apresarlo, pero escapo y logro incendiar el lugar. Muchos murieron y otros resultaron heridos, incluyendo él. Cuando mi padre y los otros llegaron, invento esa mentira para ganar un refugio seguro. Pero después de casi cuatro meses, cuando los heridos custodiados por los compañeros de mi padre se recuperaron, también revelaron la verdad-
-Así que ese tipo solo trato de aprovecharse de la situación-
-pero no fue lo único que paso… hubo algo mas-
-Mi padre me iba a decir algo más, pero escuchamos un grito y fuimos a ver que era. Blackweregarurumon había secuestrado a mi hermano, mi padre trato de salvarlo y lo logro, dejando lastimado al lobo negro, obligándolo a huir. Estaba segura de que jamás lo volvería a ver-
-entonces… ¿Qué sucedió?-
-Pasaron unos seis meses. Mi padre no tuvo que salir mas por un tiempo, y eso le permitió estar mas tiempo con nosotros como un padre, y así los tres fuimos felices pero…- Flamedramon dejo de hablar por un momento, tratando de contener unas lagrimas –Disculpa… estábamos bien hasta que algo paso. De un momento a otro nuestro hogar se encontraba envuelto en llamas. Lo último que vi fue a mi padre diciéndome que me llevara a mi hermano-
-¿Qué ocurrió entonces?-
-me aleje con mi hermano y voltee una ultima vez… solo para ver mi hogar destruido por el fuego. Nunca supimos por qué ocurrió ese incendio aunque tenía mis sospechas de quien lo habría causado. Esperamos, pero no vimos a mi padre salir por lo que nos fuimos. Buscamos un lugar donde pudiéramos quedarnos mientras esperábamos a nuestro padre. Esperamos y esperamos, pero él jamás apareció-
-¿jamás?-
-Jamás. Nos dolía pensarlo, pero todo parecía indicar que nuestro padre había muerto, que no había escapado del incendio, que nunca lo volveríamos a ver-

Las lagrimas volvieron a ella y no pudo continuar hablándome, pero podía notar lo realmente estaba muy dolida y triste por haber perdido a su padre.
Viéndola así, yo también me sentí mal, no solo porque mi amiga estaba triste, sino porque en parte entendía su dolor. Yo no había visto a mi madre desde hacia tiempo, pero aun la extrañaba, siempre la ame y la quise y el que se hubiera ido me dolió, y el que tal vez nunca la vería por estar encerrada jamás la vería. Pero mi madre al menos aun estaba vivía, y tal vez algún día la volvería a ver y estaríamos juntas. Pero… el padre de Flamedramon tal vez estaba muerto, y tal vez ellos jamás se volverían a ver.
Flamedramon seguía llorando y sabia que debía tratar de calmarla. Me acerque más a ella y la tome por la cintura para acercarla más a mí. Cuando estuvimos cerca, la acerque y acomode su cabeza contra mis pechos. Esperaba a que así pudiera calmarse un poco, pero sabía que eso no seria suficiente, por lo que me acerque a su oído para decirle algo.

-Tu eres una chica fuerte Flamedramon- empecé a decirle en voz baja –tu padre te crio muy bien y por lo que me has dicho él también es fuerte. Estoy segura que aun vive, solo que tal vez no los encontró después de ese incendio-
-¿realmente lo crees?- me pregunto, aun con lagrimas en los ojos-
-Tú siempre me dices que tenga fe en que saldré libre y me encontrare con mis seres queridos. Tú debes tener la misma fe de que un día te encontraras con tu padre y tu hermano-
-Gracias- me dijo mas calmada, y viendo bastante cómoda en mis pechos, tanto que me empujo para que quedara acostada sobre la cama y acomodándose mas, como si fuera una almohada –bueno, supongo debo seguir con mi historia-
-te escucho-
-mi hermano y yo pasamos poco menos de un mes viajando y buscando nuevo hogar, teniendo que quedarnos en refugios provisionales. Nuestro último refugio fue una cueva cerca de un rio, donde estuvimos bastante cómodos. Pero un día, escuchamos algo, no lo vi, pero estaba asegura de que se traba de algún digimon grande. Aun que yo pudiera pelear, mi hermano no podía hacerlo, por lo que debíamos irnos de hay. Salimos corriendo, pero en algún momento, mi hermano y yo nos separamos. Estaba lloviendo muy fuerte ese día, y me fue muy difícil buscarlo, pero aun así lo busque. Tarde una hora mientras lo buscaba. Al final me encontré con algo, pero no era mi hermano-
-¿Quién era?-
-Era Blackweregarurumon, estaba herido y me golpeo para dejarme inconsciente antes de que pudiera reaccionar. Al despertar, me encontré en este lugar. Me habían puesto este collar y me explicaron lo que hacia ahí, no sin que antes ese maldito me diera una lección a la fuerza de lo que me esperaba-
-quieres decir…-
-Si…- volviendo a llorar- el me violo, me quito la virginidad y me maltrato de la forma mas horrible. Luego de eso me encerraron en una habitación y pude ver a las demás chicas, y como eran violadas y maltratadas por hombres una y otra vez todos los días, y yo pronto pasara por el mismo castigo-
-lo lamento-
-Pero…- empezando a sonreír otra vez –pese a todo, pensé que si me dejaba derrotar y deprimir por todas esas humillaciones y maltratos… mi vida se convertiría en un verdadero infierno. Aunque siempre sufrí, intente nunca perder la esperanza y ver la vida desde un punto de vista positivo, pensando que un día todo mejorara y que no hay que sufrir, y trate de transmitir ese pensamiento a las demás. Sé que no es fácil y a veces parece que no podemos ser tan optimistas. Pero yo sé que es lo mejor, y tú me lo acabas de recordar amiga-
-De nada, y gracias por compartir tú historia conmigo-
-un placer. Y… ya que estamos aquí… ¿no te gustaría jugar un rato conmigo?- sonriendo de forma perversa y acariciando mi abdomen.
-Te gusta hacer esto todo el tiempo ¿verdad?- le dije, sonriendo de la mis manera –muy bien, comencemos a jugar- llevando mis manos su armadura y levantándola para dejar expuestos es senos, para que así comenzara a sujetarlos-

Después de esto, comenzamos a besarnos y después de eso… pues… saben… jejeje.

Los dos días pasaron muy rápido.
En la mañana temprano, Flamedramon fue llevada a la habitación especial, perada por Digitamamon para Blackweregarurumon.
La habitación se encontraba aparente atrás de la mansión, por lo que no estaba con las demás. No la vimos, pero parecía ser mas grande, o eso era lo que se veía a través de la televisión de nuestros cuartos, ya que en ese lugar parecía haber una cámara como en las de nuestros cuartos, conectadas a los televisores, y por lo que escuche, parecía que querían que todas viéramos lo que sucedería, sea que quisiéramos o no.
La habitación estaba oscura, salvo por una luz en medio de la habitación donde estaba Flamedramon. Se le veía nerviosa, pero estaba segura de que terminaría igual que con otros hombres, y luego de eso tal vez nunca lo volvería a ver.
Jamás imagine de ese, seria su último día.

A los pocos minutos, otra luz se encendió a unos poco metros de donde se encontraba Flamedramon. Ahí se encontraba Blackweregarurumon sentado en una silla y ella comenzó a mirarla con odio.

-Bien- empezó a hablar –ya estoy aquí, terminemos con esto de una vez-
-Vaya, que genio ¿no te alegra verme?- pregunto, de forma burlona.
-no me puedo alegrar de ver a quien me atormento por tanto tiempo, y además… mato a mi padre-
-jejeje, bueno… se lo merecía-

Flamedramon parecía que estaba a punto de estallar de furia, pero trato de contenerse.

-¿Qué esperas? Comienza de una vez- dijo bastante enojada.
-jejeje, nunca dije que estarías conmigo- comento, sonriendo de forma perversa-
-¿Qué quieres decir?-

Blackweregarurumon chasqueo los dedos y fue cuando todas las luces de la habitación se encendieran.
Lo que vio la aterrorizo, yo también me asuste y todas nuestras compañeras que estuvieran viendo esto lo estarían también. Resultaba que en ese lugar no solo estaba Blackweregarurumon, sino que estaban un total de veinte digimons más.
Diez de ellos eran WereGarurumon, y los otros diez eran MadLeomon. Los digimons la miraban con deseo y perversión, y Flamedramon estaba asustada, sin entender que era lo que estaba.

-Veras- volvió a hablar el lobo negro –no organice esto para mi, sino para mis queridos amigos que vez aquí. De todos modos, ellos me han ayudado encontrando a… chicas talentosas, para ofrecer un importante servicio a la sociedad, y me han permitido volver a organizar este lugar-
-¿Qué dices?-
-Yo funde un lugar como este ¿sabes? Para ofrecer como ya dije, un servicio a la sociedad. Pero al no conseguir trabajadoras tuve que cerrar y buscar otro trabajo-
-El castillo del rey-
-jmjmjm, correcto. Las cosas tomaron giros inesperados, pero obtuve los recursos necesarios para volver a abrir el lugar oficialmente. Afortunadamente mi gran amigo Digitamamon pudo continuar con su propio negocio y me permitió, asociarme con él, trayéndole trabajadoras, y a cambio quedándome con algo de las ganancias-
-Bastardo ¿entonces tú has secuestrado digimons para traerlas aquí?-
-así es, y afortunadamente mis viejos amigos me han seguido ayudando, aun después de mi antiguo negocio cerro. Y por eso, en recompensa les daré a un hermosa hembra para que se diviertan- los digimons gruñían y babean, actuando verdaderamente como pervertidos –hace mucho que no están con una mujer, así que espero que les des un buen trato-

Flamedramon estaba horrorizada. Dio un par de pasos hacia atrás, como si quisiera huir, pero uno de los MadLeomon la sujeto de los brazos para levantarla.

-Lo único que me queda decir- continuo –Es que es tu tienes la culpa de que te pase esto. Escoge tres chicas para que hubiera suficiente para todos, pero como insististe tanto que no molestara a tus amigas pues… bueno, ya es suficiente charla, empiecen-

Vi a mi amiga muy asustada y sentí un gran miedo, así como un deseo poder estar ahí para salvarla, pero con mucha tristeza sabia que no podía hacer nada, solo observar.
Otro MadLeomon se acercó y se quito los pantalones, dejando ver un miembro duro y listo para actuar. Flamedramon gritaba y rogaba que no le hicieran nada, pero era inútil. El león oscuro sujeto las piernas de Flamedramon y las abrió para ver su entrepierna y comenzar a lamerla y a mordisquearla, causándole un horrible dolor, haciéndola gritar de desesperación, pero solo hacia que el león aumentara su fuerza. Por un momento se detuvo, pero solo fue para masturbarse y luego introducir su horrible miembro en la vagina de Flamedramon con un solo movimiento, haciéndola gritar de dolor. Imaginaba que eso se había sentido como un golpe, hacia unos días yo había sentido lo que era eso.
MadLeomon saca su miembro y volvía a meterlo con un fuerte golpe, haciéndolo una y otra vez, y mientras mas lo hacia, al parecer también incrementaba su fuerza, lastimándola cada vez mas. El MadLeomon que la sujetable soltó los brazos para poder quitarse los pantalones y mostrar su asqueroso miembro para introducirlo en el culo de Flamedramon, con la misma fuerza como lo hacia su compañero. Aunque no estaba ahí, la expresión de horror de mi compañera me hacia entender que el dolor que debía estar sintiendo era horrible. Para empeorar las cosas, uno de los WereGarurumon también se quito los pantalones y salto hacia Flamedramon, colocando sus piernas sobre los hombros de ella para luego obligarla a que abriera la boca para introducir su miembro, y aunque Flamedramon hizo un intento para no hacerlo, no lo consiguió.
Los tres la penetraban con cada vez mas fuerza, lastimándola cada vez mas. Después de unos diez minutos, los tres dispararon una gran cantidad de semen, llenando su boca, vagina y culo, pero al mismo tiempo, mostrando una expresión de tristeza y humillación. Lamentablemente los tres no habían terminado y comenzaron una vez más a maltratarla y llenarla una vez mas de su asqueroso semen.
Los tres habían terminado, pero el castigo apenas empezaba.
Flamedramon fue puesta en el suelo, donde tres Weregarurumon le quitaron la armadura. Uno de ellos comenzó a penetrarla con fuerza mientras que los otros dos la obligaban que chupara sus penes, mientras que la insultaban.
Así, uno a uno, durante casi cinco horas, todos los digimon tomaron a Flamedramon, insultándola golpeándola y violándola de una forma brutal, siempre en grupos de tres o cinco, cubriéndola de pies a cabeza con su asqueroso semen. Pese a que Flamedramon estaba agotada, los digimons, pese a ya haber abusado de ella, volvieron a violarla una vez mas, y luego de eso una vez mas, y luego… y luego… y así, otras tres horas. En esas terribles horas, Flamedramon mostraba todo el tiempo su deseo de que no la lastimaran. Rogaba, gritaba, pero esos hombres no la escuchaban y solo seguían maltratándola, como si no les importara lo que dijera o sintiera.
Finalmente los digimons habían quedado agotados, pero… Quien estaba verdaderamente mal era Flamedramon. Estaba cubierta de semen, llena de moretones y rasguños y no podía respirar. Pero lo pero, fue que pude ver que ella se sujetaba el pecho y es por eso que me di cuenta que ese maltrato y violación, había causado que su corazón comenzara a dolerle.
Si bien, siempre cuando nos pasaba esto, y aun cuando estaba con Renamon me daba cuenta de como los latidos del corazón aumentan, junto con la falta de aire. Pero… la pesadilla por la que había pasado Flamedramon era mas de lo que cualquiera de nosotras hubiera pasado nunca. Había sido demasiado y su cuerpo al parecer no lo había soportado. Estaba asustada de verla así y me preocupaba que… que… no, debía pensar en ello.

Pasaron unos cuantos minutos, pero Flamedramon no se recuperaba. Uno a uno, todo los digimons se fueron, hasta que solo quedo ella y Blackweregarurumon, quien también se fue, no sin antes mirarla y reírse de ella.

-Ya no eres tan ruda ¿verdad?- dijo y se fue.

En ese momento, nuestras habitaciones se abrieron y eso nos permitió ir a la habitación donde se encontraba Flamedramon. Al llegar, nos dimos cuenta que no estaba respirando y no se movía.
Todas las chicas estaban asustadas, mientras que yo estaba demasiado desesperada. La moví, la agite, intente aplicarle respiración artificial, pero ella no reaccionaba, y me estaba preocupando demasiado.
No quería creerlo pero… ella… no, no lo podía creer e intente hacer que reaccionara una vez mas, pero nada de lo que hacia parecía dar resultado.

-Renamon, por favor reacciona- le dije, esperando que pudiera escucharme –no puedes… no puedes dejarme. Recuerda, tu padre y tu hermano están a fuera, en alguna parte. Debes levantarte, no puedes… no puedes dejarme…-

Entonces… finalmente ocurrió, ella abrió los ojos y me miro, regalándome una dulce sonrisa pero… en sus ojos me decía que algo no estaba bien.

-Flamedramon- fue lo único que pude decir.
-Renamon… nunca… nunca te rindas, y recuerda… que… te amo-

Y después de decir esto y sin dejar de sonreír, cerró los ojos. Sabía que después de ese jamás despertaría.
Sentí que mi corazón se hacia pedazos, mi amiga, mi mejor amiga había muerto. No pude contenerme y apoye sobre ella dejando salir toda mi ira y toda mi tristeza, con todas mis compañeras llorando a mí alrededor por la pérdida.

Después unos minutos, decidimos limpiarla y volverle a colocar su armadura, unos cuantos minutos antes de su cuerpo desapareciera, convirtiéndose en miles de partículas de luz que desaparecían en el aire.

-Adiós… mi gran amiga- dije, mientras veía las partículas de luz desapareciendo poco a poco-

Al día siguiente, en una pequeña zona que se encontraba en el comedor, donde se filtraba algo de tierra y algunas plantas pequeñas, se habían colocado pequeñas cruces hechas con hojas y ramas en honor a aquellas que habían muerto dentro de ese terrible lugar. Solo una o dos recordaban a quienes se les había colocado esas cruces, pero todas nos sentíamos igual de tristes de verlas.
Todas esas pobres digimons nunca habían podido conocer la libertad y jamás volvieron a ver a sus seres queridos, terminaron muriendo dentro de esa maldita prisión por culpa de los hombres que habían venido y solo las habían usado como objetos, sin importarles nunca sus sentimientos.
Ahora una nueva cruz se sumaba al grupo y era la que representaba nuestra amiga Flamedramon. Ninguna de nosotras podía contener las lágrimas y el dolor de haber perdido a una digimon tan especial como ella, la que a pesar de la difícil situación por la que todas pasábamos, ella jamás dejo de darnos animo y mantenernos contentas y con esperanza. Yo jamás podría olvidarla porque desde que llegue a ese miserable lugar ella se convirtió en mi primera y mejor amiga. Fue casi como una hermana mayor que nunca dejo de apoyarme y darme esperanzas. Tan bien ella me enseño lo maravilloso que es el sexo y el amor, además de ser la primera que quiso darme más que su cuerpo y más que amistad, me dio su amor.
Me sentía destrozada y todas las demás me comprendían igual, pero al menos había algo que nos consolaba. Aun muerta, Flamedramon se había liberado del infierno en el que todas aun vivíamos, además de que un día ella llegaría al pueblo del inicio y regresaría con una nueva y libre vida, así como todas las que habían caído antes que ella.
Han pasado casi seis meses desde que eso sucedió. Flamedramon se fue, pero ella sigue viviendo en nuestros corazones y el ánimo que ella siempre nos daba aun persiste. Yo eh intento seguir tratando de animar a las chicas cuando se sentían más tristes o atormentadas por el diario abuso de los clientes y ellas hacían lo mismo.
Si bien no era fácil, hacíamos lo posible por no decaer y mantener nuestra esperanza de un día salir, volver a nuestros hogares y a nuestros seres queridos, tal vez conocer al amor de nuestra vida, pero lo más importante de todo, tener por fin…… nuestra libertad.

(POV del Autor)
Esa noche, en un oscuro bar se encontraban dos digimons.
Estaba demasiado oscuro y era casi imposible ver quiénes eran. La única luz del lugar apenas permitía de ver como eran.
Uno de ellos, un Exveemon estaba sentado en la barra, tomando un vaso de soda, mientras que el otro estaba parado a su lado, un Angemon, se acercaba a él.
-Me sorprende que vengas a este sitio cuando tu no bebes nada- menciono Angemon, sentándose a su lado -oiga cantinero, tráigame una cerveza por favor
-¿Acaso vas a criticarme?- dijo el dragón azul, riendo levemente y terminando su bebida.
-Claro que no- respondió -Solo digo que no tiene demasiado sentido venir a un lugar como este si vas a pedir sodas, recuerda este es un bar-
-Igual aquí no viene nadie así que nadie tampoco me puede decir nada por no beber alcohol, claro, aparte de ti-
-Gracias señor- recibiendo una jarra llena de cerveza y comenzando a beber.
-No soy como tu amigo, yo detesto el alcohol-
-Como sea, te pierdes de mucho- dejando de beber y limpiándose la boca –En fin, supongo que ya sabes al lugar al que iremos pronto-
-Lo sé. Habrá muchas chicas ¿verdad?-
-Según lo que eh escuchado hay bastantes, y algunas de ellas son consideradas expertas-
-Tendremos que averiguarlo por nuestra cuenta. ¿Tenemos todo lo que necesitamos?-
-Sí, apuesto que será muy divierto-
-solo espero que no vayas a hacer ninguna tontería-
-debería decirle lo mismo compadre-
-Parece que no me conocieras. Tu sabes mejor que nadie que en lo que hago soy serio-
-Sí, pero es que en este lugar…-
-no te preocupes, ya lo sé. Igual hare lo que debo hacer, como lo eh hecho hasta ahora, conoceremos a las chicas-

Después de decir esto, el digimon dejo un billete en la barra, se levanto y se retiro junto con su compañero.

Continuara…

Finalmente vuelvo a publicar.
Perdón a los que están leyendo este fic y esperaban a que publicara, pero la universidad me ha quitado muchísimo tiempo y no había podido actualizar ninguno de mis fics.
Espero que les guste y hasta la próxima.
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Gabriel_TheWolfKing esta offline  
16/09/2012, 00:34
 
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estan buena la narasion y la esenas pero falta algo de como decirlo oscuridad en el asunto jajajaja n n
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samuraix esta offline  
16/09/2012, 00:54
 
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¡KACHIDOKI ARMS! ¡TAKE THE FIELD! ¡HIP, HIP, HURRAH!
 
 Escrito por samuraixVer Mensaje
estan buena la narasion y la esenas pero falta algo de como decirlo oscuridad en el asunto jajajaja n n
¿oscuridad?

como podria hacerlo?
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Gabriel_TheWolfKing esta offline  
16/09/2012, 00:56
Lycos  
 
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let the Carnage Begins!
 
por dios, voy a comenzar a leer el capitulo 5 y yo que siendo honesto soy un super mega
 
HUEVON
para leer lo he leido con calma y tranquilidad los mega capitulos que has publicado me ha gustado mucho tu trabajo y digo para que los haya leido es porque esta exelente tu fic.....

ya que no es una historia desde el punto de vista de lo que quiere el autor si no es la mera perspectiva de Renamon que es lo que se me hace netamente exelente....


sigue asi con tu trabajo y esmero ya que quiero ver el final de tu fic y si se puede que lo subas todo en un pdf para bajarlo y leerlo nuevamente como un pequeño libro =3

corrijo ya lei el 5to, ya saca el 6to para leerlo que me mata saber que va a pasar, tengo mucha curiosidad sobre lo que ocurrira
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Anime de Freezing por este link
http://www.mediafire.com/?793ffa4y1p7k5

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Última edición por Lycos; 16/09/2012 a las 08:39
Lycos esta offline  
16/09/2012, 08:02
 
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Sin estado
 
y como hacer es ensillo pon algo de sorpresa como ejemblo que aparesca un ivitado espesial como BlackWargreymon dado que el siempre se siente que no pertenese a ningun lado y que es diferente me indentifico con este enimatico digimon en muchas cosas a de mas nunca te has preguntado si ¿renamon podria hacer buena pareja de BlackWargreymon o al menos lo intentaria si las situasion estubiera para ello? piensalo yo lo ando con ello con otras cosas de digimon y heroes n n por lo de mas sigue con tu relato tan blanco como negro je je
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samuraix esta offline  
16/09/2012, 16:42
 
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 Escrito por samuraixVer Mensaje
y como hacer es ensillo pon algo de sorpresa como ejemblo que aparesca un ivitado espesial como BlackWargreymon dado que el siempre se siente que no pertenese a ningun lado y que es diferente me indentifico con este enimatico digimon en muchas cosas a de mas nunca te has preguntado si ¿renamon podria hacer buena pareja de BlackWargreymon o al menos lo intentaria si las situasion estubiera para ello? piensalo yo lo ando con ello con otras cosas de digimon y heroes n n por lo de mas sigue con tu relato tan blanco como negro je je
disculpa, pero renamon ya tiene pretendiente, pero, me diste una buena idea para mas adelante, asi que pendiente ¿bueno?
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Gabriel_TheWolfKing esta offline  
16/09/2012, 16:50
 

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